Ganó millones en la quiniela, no les dio "ni un peso" a sus hijos y desató la bronca por un insólito regalo
Después de ganar la quiniela, el accionar del nuevo millonario dejó mucho que desear e incluso fraccionó a la familia en dos bandos. Sin embargo, la vida misma lo obligó a dar un rotundo cambio en su presente.
¿Qué harías si te ganás la quiniela? Millones de personas sueñan con ganar este popular juego de azar que promete una importante recompensa económica. Sin embargo, cuando aquellos afortunados reciben estos enormes pozos de dinero, muchos de ellos entran en crisis y se suelen tomar medidas apresuradas e incluso polémicas.
Hace algunas semanas, se conoció la impactante historia de un colectivero que ganó un abultado premio junto a otros once compañeros de trabajo, quienes decidieron ahorrar algunos pesos para apostar juntos en una reconocida lotería que entregaba más de mil millones.
La sorpresa del relato no estuvo puesta en la cifra, sino que dejó a todos anonadados cuando comentó cuál sería el fin de la "biyuya". A pesar de que toda su familia supuso que el plan del hombre sería dejarles un futuro millonario asegurado, el ganador decidió darle la espalda y se dio los gustitos que siempre había soñado. Su decisión "rompió" los vínculos y abrió un gran debate.
El protagonista de los hechos se llama Alex Robertson, quien se desarrolla como conductor de colectivos en la localidad de Northants, Reino Unido. Con sus compañeros de línea siempre se preguntaban: "¿Que harían si ganaran la lotería?'', y anhelaban con que aquel deseo se convirtiera en una realidad para así cambiar el rumbo de sus vidas.
Un día, mientras se encontraban finalizando la jornada diaria, decidieron juntar la plata necesaria para comprar un ticket de Euromillions, una famosa quiniela inglesa que prometía miles de millones de pozo acumulado. Para la sorpresa de todos, aquel boleto salió sorteado y cada uno recibió un total de 3,1 millones de euros (unos $4.535.859.020).
La felicidad del grupo de amigos fue total porque todos esperaban poder mejorar la situación económica familiar. De hecho, la familia de Robertson pensó que tenía el futuro asegurado, que ya nadie tendría que volver a trabajar o esforzarse para llegar a fin de mes. Sin embargo, el ganador decidió darle una inesperada sorpresa a sus hijos.
Fue en ese entonces que Alex Junior y William, descendentes directos del afortunado, recibieron como recompensa 200 cigarrillos. Este hecho desató la furia de los jóvenes, quienes no entendían la actitud del hombre e incluso sospechaban el verdadero fin que le daría al resto del premio recibido.
Complemente indignados, comenzaron una guerra en contra de su propio papá. De hecho, no quedó solo en un enojo, sino que también le enviaron mensajes amenazantes, insultos de todo tipo e incluso una causa abierta en la justicia local por "abandono de familia". La relación quedó completamente quebrada y el afortunado se negó en donar o entregar más dinero.
"Terminamos golpeando con martillos sus dos nuevos autos", confesó William en una entrevista con un medio local y recordó que todo el círculo de seres queridos terminó en desgracia, ya que cada uno de los miembros tomó partido por uno de los dos bandos.
Por otro lado, el otro hijo mostró su descontento y se arrepintió de sus actos. "Este premio de lotería fue lo peor que nos pasó, destrozó a nuestra familia", explicó Alex, quien debería estar preso por las situaciones de amenazas, pero su padre decidió no declarar ni denunciar.
Con el objetivo de darse aquellos gustitos que siempre había deseado, invirtió el resto de los millones en dos camionetas, una nueva casa y viajes al exterior junto a su esposa. A pesar de la mala relación, el protagonista asegura no estar enojado y tiene la esperanza de que la relación mejore a futuro.

