Ganó un premio millonario en la lotería, pero casi no lo cobra por un "error de sistema": ¿Qué paso?
La alegría de poder pagar todas sus deudas y el deseo de tener un futuro más tranquilo fue destruido por las autoridades de la quiniela, que descubrieron un sorpresivo detalle y le exigieron que renuncie a uno de los ingresos de dinero.
Miles de personas desean ganar la lotería. Sin embargo, con cada juego no solo se pone a prueba un sistema de probabilidades, sino que también hay que tener en cuenta una serie de normas fundamentales que establecen las bases y condiciones que deben cumplir los apostadores a la hora de cobrar el esperado pozo acumulado.
A raíz de estas cuestiones, muchas personas se vuelven protagonistas de eventos desafortunados que se vuelven furor en el mundo y dejan a la vista que el dinero puede convertirse en una verdadera pesadilla. Ya sea porque este desata disputas familiares o el malgasto injustificado en excesos, también están aquellas historias en donde los jugadores deben batir un "duelo" contra el sistema.
Esto fue lo que le sucedió a un hombre que jugó a la quiniela, ganó importante premio y, a la hora de cobrar, se llevó la inesperada sorpresa de que no podrá recibir la "biyuya" por un impensado error del sistema. Como si fueran pocos los dolores de cabeza, también le exigieron que renuncie a un plan social que cobraba y pague todas sus deudas con el estado.
El protagonista de esta sorprendente historia es un hombre llamado Bob Calamita, quien es residente de Tampa, Estados Unidos. Como cada semana, se dirigió a su agencia de juego de confianza, apostó a sus números de la suerte y esperó con ansias el sorteo de la quiniela de la localidad. Para su sorpresa, aquel día, el destino decidió premiarlo y lo hizo adquisidor de un importante pozo acumulado.
Sin dudarlo, se presentó en la sede central de la lotería de Florida y pidió el pago del premio. Luego de que hicieran la correspondiente verificación, su alegría se convirtió en una pesada carga de enojo, desilusión e incluso desolación porque le aseguraron que no le pagarían sus dólares debido a un supuesto excedente en los beneficios sociales.
Es sabido que la lotería estadounidense es mucho más exigente en cuanto a las bases y condiciones que deben cumplir sus ganadores, de hecho, es casi cotidiano que cientos de personas se encuentre en esta situación en la cual la deuda con el estado les impide reclamar los pozos acumulados de distintos juegos de azar. Como consecuencia de estas contradicciones, el dinero queda en un limbo.
En el caso de Calamita, la quiniela local descubrió que debía un pago excedente que le había en los beneficios por desempleo, por él cuál debía pagar unos 3 mil dólares al Departamento de Oportunidades Económicas del estado. La información desconcertó al ganador, sin embargo, no pudo comprobar que no recibía ningún tipo de ayuda social y no le quedó más remedio que aceptar sus obligaciones fiscales.
"Es una locura", aseguró ante los agencieros del juego y afirmó "En un día bonito en el que podría reclamar US$1000 o US$2000, me trataron como un criminal. Es triste, pero sobre todo fue realmente horrible la situación que pasé". Asimismo, para agilizar sus trámites, decidió recurrir a los medios de comunicación y redes sociales para llamar la atención de los supervisores de la localidad, lo que marcó un rotundo giro.
Luego de semanas de mucho disgusto y peleas, finalmente, le informaron que los peritos contables pudieron confirmar que se trató de un error informático como parte de un sistema antifraude y debía recibir el pago del premio. Además, se proporcionó un documento público que confirmaba su inocencia y el cumplimiento de sus derechos. De esta manera, el estado de Florida le envió un cheque por la cantidad que había conseguido en el juego y pudo comenzar una nueva vida.

