Ganó una fortuna en la Quiniela, pero solo le pagarán la mitad: el insólito motivo detrás del escándalo
La apostadora fue la única ganadora de un premio millonario, pero su caso terminó en la Justicia y generó una crisis institucional en la Lotería.
Una mujer ganó una fortuna en la Quiniela, pero recibirá solo la mitad del dinero tras una polémica decisión de la Justicia: ¿Cuál es el insólito motivo detrás del escándalo que trasciende fronteras?
La apostadora, única ganadora de un premio millonario, debió recurrir a la Justicia para cobrar su dinero, y su caso generó una crisis institucional en el Gobierno y en la Lotería. ¿Qué fue lo que pasó?
Escándalo: ganó millones en la Lotería y solo le pagaron la mitadKristen Moriarty, residente de Houston, vivió el sueño de millones de personas: fue la única ganadora del premio mayor de 83,5 millones de dólares en la Lotto Texas, sorteado el pasado 17 de febrero. Sin embargo, lejos de ser una historia de felicidad inmediata, el cobro de su fortuna se convirtió en una batalla legal que duró meses y dejó al descubierto un escándalo político y empresarial que sacudió los cimientos de la Lotería.
Todo comenzó cuando Moriarty compró $20 en boletos de Lotería a través de la app “Jackpocket”, un servicio de courier que permite a los usuarios adquirir tickets de forma remota. El boleto ganador fue procesado en Winners Corner, una tienda de Austin asociada a la aplicación y que lideraba en ventas estatales gracias a ese vínculo.
Al descubrir que había ganado el premio mayor, la mujer y sus dos hijas no pudieron contener las lágrimas. “Estábamos todas llorando. Hemos pasado por muchas cosas. Fue un momento realmente feliz saber que ahora podríamos hacer cosas”, relató. Entre sus primeros planes con el dinero figuran la creación de una beca estudiantil en honor a su esposo fallecido y el financiamiento de un santuario de animales rescatados.
Sin embargo, la alegría se vio empañada apenas 24 horas después del sorteo. El vicegobernador Dan Patrick visitó sin previo aviso la tienda donde se había vendido el boleto y expresó sus sospechas sobre el funcionamiento del sistema de couriers: “Esta no es la manera en que la Lotería fue diseñada para operar”, declaró el funcionario.
Pocos días después, Patrick, junto con el gobernador Greg Abbott y el fiscal general Ken Paxton, anunciaron una investigación a fondo sobre la validez de este tipo de operaciones. Dos años antes, un grupo de apostadores internacionales había comprado casi todas las combinaciones posibles de números en un sorteo y cobrado $58 millones. Esa maniobra, aunque legal, generó un enorme malestar en la Legislatura texana.
Frente al escándalo, el Estado bloqueó el pago del premio a Moriarty, alegando que debía esperar el resultado de las investigaciones que estaban en curso. En mayo, la mujer presentó una demanda judicial contra el director de la Comisión de la Lotería, argumentando que era la ganadora legítima de un juego legal y exigía cobrar su dinero.
La pesadilla legal concluyó con un acuerdo firmado a fines de julio: Moriarty cobrará un pago único de $45,89 millones, con aproximadamente una cuarta parte retenida por impuestos federales. El resto del premio, casi la mitad del total anunciado, no será entregado. “Perdí la fe en nuestros funcionarios electos”, confesó Moriarty tras conocer los términos del arreglo. “No sé qué más decir que pueda decir en voz alta”, agregó.
Como consecuencia directa del escándalo, la Legislatura de Texas disolvió la Comisión de la Lotería, que será reemplazada por el Departamento de Licencias y Regulación, y prohibió el uso de apps de courier para la compra de boletos. También se restringió la venta masiva de tickets en una sola transacción para evitar futuros abusos.
El caso de Kristen Moriarty será recordado no solo por la cifra millonaria, sino por haber sido el centro de una controversia que puso fin a una etapa polémica en la historia de los juegos de azar en Texas. Aunque solo cobrará la mitad de lo que ganó, para ella y su familia representa la posibilidad concreta de dejar atrás una situación estresante para empezar, finalmente, una nueva vida.

