Ganó una fortuna en la Quiniela, pero su hijo la estafó de la manera más cruel: ¿Cómo la traicionó?
Al enterarse de que había ganado la Lotería, la mujer se dirigió a la agencia llena de emoción, pero los nervios le jugaron en contra. Lo que siguió fue una sucesión de engaños que la llevaron a perder su fortuna.
La suerte puede tocar la puerta cuando menos se espera, pero así como llega, también puede irse, convirtiendo todo en una pesadilla en tal solo un instante. Eso fue lo que vivió una mujer que ganó la Quiniela, sólo para ser estafada por su propio hijo, quien le robó todos los millones del premio.
La protagonista de esta historia se llama Etta May Urquhart, vive en California y en 2011 se hizo con 32 millones de dólares en el popular juego de lotería Mega Millions. Junto a su hijo Ronnie Lee Orender, celebró con mucha felicidad ante las cámaras, pero esa fortuna pronto se convirtió en el origen de una pesadilla familiar.
Es importante resaltar que 32 millones de dólares es una suma impresionante, capaz de eliminar prácticamente cualquier preocupación financiera. Para ponerlo en perspectiva, en Argentina esa cifra superaría los 32 mil millones de pesos actualmente, sin contar los impuestos relacionados al juego.
La mujer pensaba que ese premio la libraría de todos sus problemas, que su vida ya estaba resuelta. Pero el día que fue a la agencia a cobrar su fortuna, se presentó junto a su hijo. La emoción y los nervios la traicionaron, llevándola a tomar una decisión de la que probablemente se arrepiente hasta hoy.
Cuando llegó el momento de firmar el boleto, Etta May se sintió tan abrumada por la emoción que no pudo ni siquiera sostener el lapicera. Fue entonces cuando Ronnie se ofreció “amablemente” a ayudarla. Lo que parecía ser un acto de amor terminó siendo su oportunidad para quedarse con el premio de manera ilícita.
En lugar de firmar en nombre de su madre, el hombre se encargó de firmar el boleto a su propio nombre, asegurándose de que el dinero quedara bajo su control. Mientras la mujer lidiaba con la atención de los medios, su hijo sugirió que dijera que el boleto había sido comprado para él, y Etta, confiando plenamente en él, accedió a seguir la sugerencia.
Poco después, la ganadora descubrió que el trato no había sido lo que pensaba. Se dio cuenta que no tenía acceso al dinero, y su hijo comenzó a derrocharlo, comprando varias propiedades y vehículos. Mientras él disfrutaba de una vida de lujos, ella apenas recibía una fracción de lo que le correspondía.
“Ronnie siempre me disuadía de jugar a la lotería, diciendo que era un desperdicio de dinero”, sostuvo May ante los tribunales. A pesar de esto, la mujer había jugado durante 18 años, apostando siempre por un golpe de suerte que finalmente llegó, pero con consecuencias inesperadas.
A medida que pasaba el tiempo, la relación entre Etta May y su hijo se deterioraba. La mujer, sintiendo que no tenía acceso al premio que le correspondía, decidió recurrir a la justicia. Acusó a Ronnie de aprovechar su confianza y manipular la situación para quedarse con el dinero, lo que la dejó en una posición difícil.
En los tribunales, se detalló cómo Ronnie manejó el dinero a su antojo, asegurándose de que su madre no pudiera acceder a la fortuna. Finalmente, y a pesar de las intensas disputas legales, ambos lograron llegar a un acuerdo fuera de los tribunales.
Aunque los términos de este acuerdo nunca fueron revelados, el caso expuso cómo el deseo de dinero puede poner en riesgo las relaciones familiares más cercanas.

