Tuvo una "fija", no la jugó y salió en la Quiniela, pero la vida le dio revancha y usará la fortuna para cumplir un emotivo sueño
Un apostador, que había desperdiciado una oportunidad de convertirse en millonario con la Lotería, recibió una segunda oportunidad de la "Diosa Fortuna" y obtuvo un premio "gordo" con el cual podrá concretar objetivos que venía postergando.
La historia de este jugador tiene todos los condimentos de las clásicas anécdotas de la Quiniela: una “fija” que parecía infalible, la decisión de no apostar en el momento justo y el posterior lamento al ver cómo el número elegido salía sorteado. Sin embargo, la suerte decidió darle revancha y, tiempo después, no solo confió en su intuición, sino que también terminó celebrando un premio importante.
Como si el destino le estuviera guardando una sorpresa para dársela en el momento adecuado, la vida le entregó una nueva oportunidad. El hombre, que ya sabía lo que era perder un premio grande por no jugar, finalmente recibió un “guiño” del azar y se alzó con una suma considerable en la Lotería. Con esa recompensa, un regalo de la “Diosa Fortuna”, podrá cumplir con un sueño personal postergado.
La increíble historia del ganador de la LoteríaEl protagonista de esta increíble experiencia es un hombre de St. Mary’s County, en el estado de Maryland, quien prefirió mantener su identidad en reserva. Tras elegir una combinación inspirada en la matrícula de un vehículo que vio en plena ruta hacia su trabajo, se llevó nada menos que 200.000 dólares en el juego Pick 5 de la Lotería local.
El hecho ocurrió en el sorteo del 7 de agosto de 2025, aunque la inspiración llegó un día antes, mientras esperaba en un semáforo en la localidad de Charlotte Hall. Allí notó el número "19363" en la patente de un vehículo y decidió apostarlo. La estrategia funcionó y, tras comprobar los resultados, descubrió que había resultado ganador.
Lo curioso es que no era la primera vez que este jugador se guiaba por señales cotidianas. En una ocasión anterior, había pensado en apostar el número de la antigua casa de sus padres, pero desistió… y días después esa combinación salió sorteada. Esa experiencia lo dejó con un sabor amargo, aunque se convirtió en la antesala de su revancha.
Tras reclamar su premio en la sede principal de la Lotería en Baltimore, el afortunado aseguró que planea jubilarse en un año y utilizar parte del dinero para remodelar la vivienda familiar donde creció. Y, a modo de festejo inmediato, no dudó en elegir un clásico de su región: “Voy a comer un pastel de cangrejo”, confesó, entre risas.

