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La desaparición del submarino ARA "San Juan" fue un drama y un papelón desde el primer día. Esa aciaga jornada del 15 de noviembre pasado, el ministro de Defensa, Oscar Aguad, ante las versiones de que el buque sumergible estaba perdido, lanzó la insólita afirmación de "no hay motivos para preocuparse sobre el paradero del ARA San Juan". El funcionario no sabía ni quería decir nada, pero en estos tiempos de redes sociales, instantaneidad y medios digitales, jugó al apresurado y perdió. Por goleada.

Lo que vino después es harto conocido. Versiones contra versiones, mentiras, ocultamientos, falta de inteligencia y muy mala comunicación por parte del gobierno. Incluso, todos recuerdan la improvisación del Presidente el 19 de noviembre, en Mar del Plata, de paso por el lugar y hasta en jogging.

El periodista Santiago Cúneo, colega nuestro en Crónica TV, aseguró desde un principio que al submarino lo habían hundido fuerzas británicas. Llamó la atención, en todo momento, la certeza y firmeza de Cúneo, pero sus dichos se fueron confirmando con el tiempo. La última noticia, conocida hace pocos días, dio cuenta de que el ARA "San Juan" había tenido la misión de obtener información sobre aeronaves y buques del Reino Unido en una zona cercana a las Islas Malvinas.

La Casa Rosada evitó y evadió siempre el tema del submarino. Motivos inconfesables hacen suponer semejante actitud. Incluso, desde esta propia columna, se hizo un paralelismo entre la atención brindada por Mauricio Macri al policía Luis Chocobar y a los familiares de los 44 tripulantes de la embarcación.

Este martes, el mandatario recibió, por primera vez en los 84 días transcurridos desde la desaparición del buque, a los parientes de los marineros. Ofreció continuar hasta las últimas consecuencias con la búsqueda y ofreció una recompensa mayor a los 4 millones de dólares para quien encuentre al submarino. Los familiares resumieron todo en pocas palabras: "Fueron 84 días de desaparición y la reunión duró 45 minutos. Y no hizo ninguna autocrítica". Además de tarde, inseguro.