Argentina, el país de la reacción en cadena

Opinión por Analía Caballero. 

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El director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Larry Kudlow, dijo en una entrevista televisiva que el Tesoro estadounidense trabaja para "dolarizar" la economía argentina. En cuestión de minutos, Internet fue el caldo de cultivo de una paranoia masiva indignada porque entonces, "vamos a volver al 1 a 1".

Tarde, como suele hacerlo, el gobierno nacional salió a desmentir la fantasía de una nueva convertibilidad, preludio en nuestra historia reciente de un verdadero desastre. La mera idea de que suceda algo así generó un efecto dominó imparable; muchas personas comenzaron a vislumbrar el apocalipsis, mientras el polémico y carismático Javier Milei aprovechaba para insistir en que nuestro país debería cerrar el Banco Central.

Esta vorágine de reacciones alocadas prolifera en todos los ámbitos. Un grupo fue a escrachar a Baby Etchecopar luego de que el conductor se peleara con una dirigente social. Taxistas -queremos pensar que no son los mismos que salen a cazar choferes de Uber- acudieron en su ayuda y apoyo.

Entonces, en las redes se armó la movida "#Yomebajo", que convoca a no viajar en taxis que estén escuchando a Baby por radio. Y Maju Lozano, que anima un espacio en Canal 9, habló del tema; Etchecopar la acusó de "recibir de sobres" de Uber para hablar mal de los tacheros, entonces se armó otra movida en redes sociales encabezada por Maju, bajo el lema "#StopEtchecopar".

Todo esto sucedió en un lapso de 24 horas. Así, no hay país que aguante. Lo más lamentable quizás sea que la "sobreoferta" de batallas mediáticas les otorga poca vida a la mayoría de ellas: no hay tiempo para profundizar los debates, hay que agitar y cambiar de eje constantemente. Que pase el que sigue.

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