Del espanto a la aceptación, lejos de la resignación

Opinión por Florencia Golender. 

fgolender@cronica.com.ar 
@flopa01 

Ya no espanta tanto, es verdad. Hace rato que los precios de los alimentos y de todos los rubros minoristas experimentan un alza mensual significativa y los consumidores, rebusque y achique mediante, lo aceptan. El shock emocional causado por la catástrofe financiera de 2018 (95% cayó el peso frente al dólar) "amortiguó" en cierta forma el provocado por otra devaluación "menor" en agosto último (38%), pero en lo que resta de 2019 se sentirá un nuevo impacto que pondrá a prueba el temperamento: la inflación del último cuatrimestre rozaría el 18%, según un informe del Banco Central.

Se trata de una aceptación, igualmente, acompañada de una indignación tan estable como el dólar de septiembre. Si el bono de $5.000 (en realidad, asignación a cuenta de futuros acuerdos salariales) para trabajadores en relación de dependencia ya anunciado resulta inviable para muchos empresarios, ¿qué tan probable será una revisión general de paritarias a fin de año?

Se suma que las dos fórmulas presidenciales mayoritarias no estarían muy cerca de la idea de mejorar el poder adquisitivo de forma inmediata a la definición electoral de octubre. De continuar el oficialismo, la propuesta económica para otros cuatro años se desconoce pero, de mantenerse en una senda similar, las mejoras al bolsillo estarían en el orden de llevar "alivio" y no de incentivar el consumo como base de un nuevo plan.

De iniciar un nuevo gobierno el Frente de Todos en diciembre y según trascendió de fuentes cercanas al candidato presidencial, ampliar la demanda de consumo será uno de los ejes. Ahora bien, durante los primeros 100 días de su llegada a Casa Rosada plantearía un acuerdo de precios y salarios que evite que continúe la caída del poder adquisitivo, mas no termina de definirse una iniciativa que apunte a la recomposición de los sueldos con cierta velocidad. Las jubilaciones sí recibirían un estímulo inicial.

Por lo pronto, en medio de la vorágine inflacionaria y la pesadumbre salarial que se acentuará en los próximos meses, los consumidores siguen encontrando alternativas, descuentos y promociones. Todo vale para cubrir con la plata del mes pasado la misma compra en esta primavera. ¡Qué temperamento!, vale destacar. Resignarse es otra cosa.

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