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La multitudinaria manifestación en contra del gobierno nacional que encabezó este miércoles el sindicalista Hugo Moyano puede haber sellado la fractura del movimiento obrero en dos polos bien diferenciados: uno de corte dialoguista con la Casa Rosada y el otro, de perfil muy combativo.

El primero de esos sectores debería estar conformado por todos los gremios -grandes y chicos- de la Confederación General del Trabajo (CGT) que no se sumaron a la convocatoria. El segundo bien podría organizarse al estilo Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), creado allá por 1994 como oposición al gobierno de Carlos Menem y a la CGT de entonces, que conducía el gremialista petrolero Antonio Cassia.

Entre los líderes del MTA estaba Moyano. En estos tiempos, ese nucleamiento incluiría a los gremios cegetistas que participaron del acto de ayer, así como también a las dos ramas de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y a las organizaciones sociales que estuvieron representadas en el palco.

De todos modos, si no se concretara una formalización, seguramente habrá un accionar conjunto y coordinado con capacidad para generarle más de un dolor de cabeza al gobierno nacional. Mientras tanto, del lado del presidente Mauricio Macri y sus funcionarios, debería reflexionarse en torno a si conviene mantener la lectura simplificadora de que el acto de este miércoles fue una mera maniobra de Moyano para defenderse de eventuales ofensivas judiciales, o sería mejor contemplar la posibilidad de que, de aquí en adelante, su gestión deba lidiar con sectores opositores más consolidados.

De todos modos, habrá que ver qué sectores políticos pueden armonizar con el armado sindical y social que parece estar consolidándose a partir de