Jubilados, sin representación, a la cola

Opinión por Florencia Golender. 

fgolender@cronica.com.ar 
@flopa01 

Los trabajadores tienen a los sindicatos; aquellos que dependen de asignaciones tienen a los movimientos sociales; los jubilados no tienen representación propia para hacer escuchar su voz más que el voto. No se movilizan de manera organizada, de ellos no depende ninguna actividad productiva que se vea afectada por su descontento y el hecho de que hayan aportado al sistema previsional toda su vida laboral parece no importar a la hora de garantizarles una vida digna.

En diciembre será evidente que casi todos los sectores perderán este año frente a la inflación, pero la mayoría consiguió un bono extra que dé algún respiro: estatales de UPCN (dos sumas fijas), privados (bono acordado con CGT de hasta $5.000) y asignaciones (dos sumas fijas), jubilados, a la cola.

Los adultos mayores dependen de la voluntad de la dirigencia política y el resultado de esa representación está a la vista. El cambio de fórmula definido hace casi un año, al aprobarse por mayoría del Congreso la reforma previsional, significó una pérdida importante. Con el modo de indexación que rigió hasta 2017, el aumento 2018 habría arrojado una mejora del 14,5% en marzo y del 15,1% aproximado en septiembre, para totalizar un 30% (acumulado) en los nueve primeros meses del año, mientras que con el cálculo actual llegará a 28,5% en diciembre (incluye último aumento trimestral del 7,8%) y llevará la mínima que cobra el 60% a $9.300.

Siendo que la cuenta es siempre en base a la inflación anterior, ninguna de las dos fórmulas habría alcanzado para ganarle a la aceleración de precios que llevó el índice de la canasta básica del jubilado a $21.127 en agosto. Y aunque la versión anterior hubiese favorecido más a sus beneficiarios, indefectiblemente perderán frente al pronóstico anual que ya ronda entre el 42 y el 50%, según la medición.

Es el mismo panorama que afecta a todos los trabajadores y a aquellos que cobran una asignación; sin embargo, mientras los dirigentes sindicales y sociales le generan cierta presión a la Casa Rosada (en la previa del G20 que se celebrará en Buenos Aires y en pleno nuevo acuerdo con el FMI), el descontento de los jubilados no parece molestar al gobierno, que "en off" rechaza cualquier opción que alivie esa caída de poder adquisitivo.

Se habla de un bono extra, de adelantar la suba oficial que corresponde a marzo de 2019 (12%), de un proyecto parlamentario de la oposición para establecer un aumento de contingencia frente a la inflación. Se habla, se habla. Pero por ahora, para los jubilados, fijo, nada.

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