lautalan@diariobae.com
@luisautalan 

Al asumir la derrota anticipada frente al tópico "nada más viejo que el diario de ayer", nos permitimos abordar la notable columna que suscribió Roberto Tassara en la edición de este domingo del diario Crónica. "Los revolucionarios de café", se tituló, y el texto abordó a los parroquianos de mítico bar La Paz, de Buenos Aires.

Lo ligaremos a una invitación que nos hacía llegar de tanto en tanto el doctor/profesor Carlos Asciutto, durante los años del imperio de la dictadura cívico militar. "Este país comenzará un cambio real cuando en las mesas de café se discutía, con el mismo énfasis y pasión que de fútbol, sobre temas como la democracia, la ley, el hombre y la sociedad".

El asterisco es que Asciutto también gustaba del balompié y su prédica apuntaba a un contexto que tardamos en asumir, error al fin. Ese profesor invitaba a valorar la piedad y compasión social. Léase compasión como sentimiento humano que se manifiesta a partir de comprender el sufrimiento del otro.

El temario para esa práctica es amplio si uno se aplica generoso y voluntario al cometido, cuestión que nos hará mejores personas y en la multiplicación simple quizás un mejor pueblo. Las tertulias que abordó Tassara tenían que ver también con eso. Y no es sólo una bandera romántica.

En estos tiempos de imperio regional/nacional sobre coaching y slogans para temas cruciales que requieren mucho más que marketing, será en la reflexión donde se construirá el camino para abrazar avances en datos duros. La concepción abarca a los funcionarios gubernamentales de turno, a los que se desviven por ser convocados "a lo que dé lugar", a los utópicos, tímidos y siguen firmas.

Es que una idea puede nacer y morir en la mesa de un café, como un romance. Lo crucial, se nos ocurre, es que el ímpetu de la reflexión lo llevemos para revolucionar nuestros pudores y ataduras. Sin celulares, ni Internet, ni focus groups, hay un puñado de próceres que aún imperfectos nos marcaron el camino. Antes de que se borre la senda, será menester seguir ese recorrido.