OPINIÓN

Mundial Qatar 2022: ¿Volvieron los fantasmas de las finales perdidas?

La Selección Argentina perdió ante Arabia Saudita en su debut en el Mundial de Qatar 2022, un resultado que nadie esperaba. Un primer tiempo aceptable, un complemento para el olvido y una misión de cara al partido con México: barajar y dar de nuevo.

Hasta las 7 de la mañana de este martes todo era ilusión, expectativa y un cosquilleo en el estómago sobre el inicio del Mundial de Qatar 2022, y es que Arabia Saudita parecía no ser un rival duro para no solo "dar el golpe" contra la selección argentina, sino para quedarse con un largo invicto de 36 partidos, a tan solo uno de Italia con 37 y comprendido entre 2018 y 2021.

Todo comenzó con un equipo que hizo circular el balón por todo el ancho del campo y en algunas ocasiones por las bandas, que poco mal le hizo a Arabia Saudita. Hasta que llegó la jugada del penal cobrado por el VAR (por agarrón a Nicolás Otamendi en el área) que pocos vieron y que el árbitro esloveno Slavko Vincic, corroboró con la cámara y finalmente sancionó.

 

Lionel Messi con un toque suave a la derecha del arquero abrió la cuenta en el marcador y el delirio se apoderó de la hinchada albiceleste, quien en número masivo se acercó al estadio Lusail y ya saboreaba una posible goleada en su favor.

Sin embargo, llegaron los tres goles anulados por el VAR (dos de Lautaro Martínez y uno a Lionel Messi) en el primer tiempo y los escasos avances del equipo asiático, al cual se lo vio rápido y suelto para enfrentar a uno de los grandes candidatos del mundial.

Mundial Qatar 2022: complemento fatídico

Sin embargo, todo cambió en el complemento y en una ráfaga de errores propios y virtudes ajenas, el conjunto verde se puso al frente en solo 5 minutos de juego (con tantos de Al-Shehri y Al Dawsari), el castillo de naipes e ilusión se cayó abajo, aquellos 36 partidos invictos comenzaron a perder el equilibrio ante el planteo simple y concreto de los árabes.

Como hace tres años no sucedía (Copa América 2019 ante Brasil), Argentina entró en una zona de turbulencias y confusión como nunca había sucedido antes, por momentos atacando de forma descontrolada y expuesta a las contras de los asiáticos, que pudieron haber aumentado las cifras del encuentro aunque les faltó esa puntada inicial.

 

La ansiedad se apoderó del equipo y viendo esta situación, Lionel Scaloni metió "toda la carne en el asador" para alcanzar el empate (que también hubiera sido sorpresa), sacando piezas que parecieron no rendir en el juego y con otras que tuvieron que "hacerse cargo" de la falta de calma que reinó en el equipo.

Lo más preocupante de todo, es que por momentos los principales jugadores que comandaron las acciones parecieron "haber perdido la brújula" y aquellos fantasmas que le privaron a Argentina de ganar tres finales (dos veces ante Chile y una ante Alemania), otra vez parecían instalarse en otro estadio. De forma repetitiva, los ataques argentinos fueron todos iguales, intentos de centros por los costados de Marcos Acuña y Ángel Di María, pero sin ninguna trascendencia, o en manos del buen arquero saudí, Al Owais, que también fue parte del importante triunfo "verde".

Rápida recuperación

El paso de los minutos fue transformando, lo que indicaba que iba a ser una fiesta en una derrota inaugural, y lo que significaba ya pensar en México como un rival para acomodarse en la tabla en otro, al cual habrá que vencer casi de forma obligatoria, para no perder el tren del mundial y llegar a la última fecha con Polonia con serias chances de clasificar a los octavos de final. La derrota es uno de los tres resultados que tiene el fútbol, pero es más preocupante cuando parece que en los momentos donde más reacción se necesita, la aguja del miedo a la derrota marca el sendero.

Un viejo refrán dice que "un tropezón no es caída" pero para esto Argentina deberá levantarse rápido del suelo y cambiar este presente oscuro, si es que no quiere que los fantasmas aparezcan otra vez.

POR G.A.

 

Esta nota habla de: