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@flopa01 

Una vez más, lo ya dicho: cuando el dólar aumenta, el bolsillo de los trabajadores cruje. Los pesos alcanzan cada vez menos mientras la moneda estadounidense flota en un "loop" sin fin: sube, el Banco Central interviene con reservas, sube, pérdida de reservas y contando. Los economistas y politólogos intentan, mientras, calcular qué tan cercana será la consecuente recesión de la campaña electoral.

En junio se creía que la mejoría podría llegar en marzo de 2019 en tanto y en cuanto el dólar se mantuviera estable; dos meses después, el dólar sigue corriendo, y la línea del anhelado repunte se corre también. Un ex funcionario del gobierno aseguró tras la tormenta cambiaria y financiera de mayo que en la Rosada apostaban a la teoría de la "U".

La economía venía mostrando índices positivos en el verano pero en el quinto mes cayó en picada, la estanflación (inflación en alza y actividad en baja) es el centro de esa "U", que se sentiría con fuerza desde agosto o septiembre y duraría por lo menos hasta ver los ingresos de la esperada cosecha del agro a partir de marzo. Entonces llegaría el oportuno repunte que permitiría pelear la reelección.

Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación del macrismo, hizo este planteo cuando el dólar parecía estabilizarse cerca de los $25. De quedarse así, los tiempos daban justos pero era suficiente para agarrar la curva ascendente de la "U" en la previa de las PASO. Este miércoles el dólar llegó a rozar los $35, casi 10 pesos más desde aquel análisis.

"El que no entiende de economía en el gobierno debe correrse", sentenció ayer el economista al hablar de "mala praxis" sobre las continuas complicaciones macroeconómicas. Los pronósticos se renuevan cada día y la gran pregunta es para cuándo el gobierno planea actuar con firmeza sobre el precio del dólar.

Es que dentro del "loop" cambiario está atrapado el famoso "traslado a precios", en constante alza y con permanente daño sobre los salarios. Cambiemos podría no contar ya con el aire que traería la brisa del repunte, necesario para enfrentar una dura campaña donde la economía moverá el termómetro de las urnas.