Se reagrupa la rama sindical del peronismo

Opinión por Javier Carrodani. 

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A instancias de Alberto Fernández, la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) recibió ayer al líder camionero, Hugo Moyano, con miras a cerrar filas en torno al futuro pacto social que el candidato del Frente de Todos se propone armar en el caso de que resulte electo como presidente de la Nación para los próximos cuatro años.

El encargado de concretar el acercamiento con Moyano fue uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer, el dirigente más cercano a Alberto Fernández. Desde sus comienzos, el peronismo generó estrechísimos lazos con gran parte del sindicalismo, al punto de que la rama gremial supo ser una de las columnas fundamentales del Movimiento Nacional Justicialista.

Fue la lógica consecuencia de las políticas de reconocimiento de derechos en favor de los asalariados que desde 1943 comenzó a aplicar el entonces coronel Juan Domingo Perón: medio aguinaldo, vacaciones pagas, estatutos y convenios colectivos por actividad marcaron a fuego una relación en la que la lealtad fue un componente más fuerte aún que el ideológico.

El suceso del 17 de octubre de 1945 se explicó casi fundamentalmente por la llegada a Plaza de Mayo de miles de trabajadores. La llamada "resistencia peronista" -desarrollada entre 1955 y 1973, etapa en la cual el peronismo sufrió persecuciones y proscripciones permanentes- también tuvo a los dirigentes sindicales y a los obreros y empleados como pilares, más allá de divisiones internas que también se fueron dando en el seno cegetista.

Y ese emparentamiento de la central obrera con el peronismo continuó en la última dictadura militar y también tras el retorno de la democracia. Se vio en los distintos grados de tolerancia que se tuvo hacia políticas poco favorables a los trabajadores. Estuvo visto que la actitud dependía del color político del gobierno que las tomara, no obstante lo cual también se generaron divisiones por esas cuestiones.

Más allá de la historia, en este momento un respaldo de una CGT reunificada sería muy importante para un nuevo gobierno peronista, y Alberto Fernández es el que más claro lo tiene.

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