Cambio cultural a falta de aciertos económicos
Opinión por Luis Autalán.
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@luisautalan
A mediados de los setenta Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato mantuvieron charlas memorables, cuyo contenido se publicó bajo el título de "Diálogos". Entre puntos de vista opuestos y sintonías, ambos coincidieron en que los sucesos de histórica relevancia o fortaleza cultural no son inmediatos y recién se aprecian con el correr de los años.
Ambos escritores no vislumbraron empero que décadas después el discurso político abordaría un capítulo donde se revelara que ante una crisis económica como la actual algunas figuras del oficialismo consideren que en realidad se privilegia "un cambio cultural". Modificación que demandaría años, en el mejor de los casos.
No se soslaya tampoco que frente a los números de pobreza, indigencia y pérdida de empleo existan chances de que el electorado le renueve crédito a la alianza gobernante en las próximas elecciones. Y por allí se vislumbra que el pretendido "cambio cultural" no llegó a pleno en algunas fronteras irreconciliables de la Argentina, en su fortaleza divisoria.
A pesar de que en ecuación simple haya salarios en pesos contra servicios públicos a variable dólar navegando en recesión dinámica. Incluso al ampliar la lectura de los datos duros aparecen en la actualidad estadísticas que revelan a esta tierra con la peor expectativa de empleo para el segundo trimestre en toda América; nótese que ni siquiera puede atribuirse tal circunstancia a un fenómeno de contagio regional.
Es de esperar que el todavía difuso "cambio cultural" apunte a otros paradigmas, o que se aleje de certezas que algunas autoridades del equipo económico ya trazaron respecto de que uno de los males argentinos radica en "hacerle creer al empleado medio que puede viajar al exterior o adquirir celulares". Más allá de que ese pretendido oxímoron suele tener simpática prensa.

