Optimistas y desesperados, dos extremos en el oficialismo

Opinión por Gabriel Calisto. 

@gcalisto 

Las PASO del 11 de agosto desarmaron la jefatura política de Juntos por el Cambio. El pedido de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta de separar del gabinete nacional a Marcos Peña, desoído por  Mauricio Macri, marcó una vez más que el jefe de la campaña ya no tiene voz de mando en la estructura oficialista.

El discurso único, incluso entre quienes nacieron políticamente en el PRO, ya no existe. Ahora, mientras unos son optimistas, otros están resignados; algunos pocos viven aún indignados por los errores, y unos pocos viven en la deseperación. Los optimistas, que impulsaron el eslogan del "sí se puede" para los avisos de campaña, forman parte del estrecho círculo íntimo del jefe de gabinete.

Cada tanto contagian al Presidente, que cambia de estado de ánimo según quién sea su interlocutor. Se suma a ellos el candidato a vice, Miguel Pichetto, más por actitud que por convicción. Los resignados se saben mayoría. Piden pensar en la estructura post elecciones, y pivotean entre la rosca y la indiferencia del segundo tramo de la campaña.

Dentro de ese grupo están los indignados, que advirtieron que la polarización no era la estrategia correcta. "Desde ahí en adelante, todo fue empeorar nuestra situación. Para polarizar neutralizaste la tercera vía, que nos hubiera servido. También evitaste desdoblar en Buenos Aires, lo que nos perjudicó. Ahora, pelear por cinco intendencias no entusiasma a nadie...", rezongan por lo bajo.

Por el fondo dan vueltas los desesperados. Aquellos que saben que pueden perder su silla de intendente, porque fueron superados en las PASO y temen una ola kirchnerista en octubre. Ven a una gobernadora desentendida, que les dejó abrir el juego como ellos elijan, pero sin darles un respaldo explícito. "Vidal ya no está al frente de nuestra campaña", se lamentan.

Las diferencias entre cada grupo son abiertas y explícitas. Al punto de reírse unos de otros: "Los intendentes salieron como locos a pedir cortar boleta, y el votante duro se enojó porque niegan su propia identidad. Ahora todos piden una foto con alguien de provincia o Nación, y dan marcha atrás en chancletas", dicen con sorna.

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