Si yo fuera Maradona, ¿viviría como él?
Opinión por Luciano Bugner.
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@lucianobugner
Un día más, como tantos otros, Diego Maradona fue tendencia en Twitter. Ayer no hubo bloopers ni declaraciones cruzadas por parte del Diez. Mucho menos un partido de Gimnasia de La Plata. Su visita a la Casa Rosada generó el revuelo lógico en las redes sociales. Y millones de personas hablaron de él.
Su vida sí es una tómbola. Lo es desde que sueña con "jugar en el Mundial", sueño que cumplió con sobrada espalda. El destino que él mismo escribió lo hizo protagonista de un extenso y polémico reality. Desde su primer partido con Argentinos Juniors -el 20 de octubre de 1976, apenas 10 días antes de cumplir 16 años- hasta el mañana, el astro del fútbol convive con cámaras y micrófonos.
Por eso la recorrida en Balcarce 50 no fue íntima. Se lo vio besar el busto de Néstor Kirchner, firmar autógrafos y camisetas, sacarse fotos, salir el balcón y criticar a Mauricio Macri. Todo eso en apenas una hora. Todo eso, captado en cientos de imágenes. Él mismo reconoció, en alguna de las miles de declaraciones televisivas, que no pudo -tampoco podrá- cumplir un sueño: caminar tranquilo por la calle Florida.
Parece hasta naïf, pero Maradona no puede hacer eso. Sí puede que hablen de él. Pero el precio a pagar es muy alto. En parte buscado por él, quizá su peor gambeta. "Si yo fuera Maradona, nunca me equivocaría. Si yo fuera Maradona, perdido en cualquier lugar", inmortalizó Manu Chao hace un puñado de años. Maradona se equivoca, es humano. Como quien escribe y como quien lee.
Lo que parece no haber perdido es su origen. Este jueves le dijo a Alberto Fernández que lo ayudará en el Plan contra el Hambre porque "yo pasé hambre". Y al ministro del Interior, Wado de Pedro, le pidió colaboración en el programa Potreros Comunitarios. "Hay muchos chicos como lo fui yo, que con el fútbol pueden salir de situaciones difíciles", resumió.
No, no es fácil ser Maradona. Y mucho menos vivir como él.

