El ser humano surgió de una mutación artificial
OPINIÓN. Cada día más crece esta teoría sobre el origen de la Tierra, y que nuestra especie evolucionó gracias a los extraterrestres anunnakis, hace miles de años.
Vale la aclaración: Nada ha sido probado aun y la verdad revelada, la seguimos esperando. Este es un texto a modo de opinión, que busca, con bases cada vez más sólidas por investigaciones que han avanzado en los últimos años, entender porqué la Tierra alberga vida tal como la conocemos, debido a una serie de cuestiones que no deberían desestimarse a la ligera, y que la presencia de una raza dominante, la humana, está directamente relacionada a mutaciones artificiales genéticas, a partir de homínidos ya preexistentes en el planeta.
Así es como los últimos análisis nos llevan a los gigantes Anunnaki, quienes venidos desde el planeta errante X o Nibiru, plasmaron, probablemente para su propio provecho, la creación de seres con alma y raciocinio,. Esos seres, que son muy bien descriptos por los sumerios, bien pudieron hacerse pasar por dioses. Y su supuesto regreso se relaciona con ese extraño planeta X, cuya órbita lo podría acercar mucho antes de lo imaginado.
La Tierra se habría creado hace unos 4.543 miles de millones años. Sin embargo, dicha creación de un astro en un espacio apartado de la vía Láctea, en un sistema planetario de una estrella que llamamos sol, insignificante y que es parte del interminable universo o multiverso, en algún momento encadenó condiciones para la vida, con una raza dominante, la humana, que prevalece por sobre el resto de los otros seres vivos que habitan el mundo.
Un ser humanoide, con un alma que puede sentir, llorar y reir, y un raciocinio, especie de computador que hay en el cerebro, aún no del todo explotado, pero que nos permite pensar, inventar y crecer, nos hace diferentes al resto de las especies terrestres. ¿Cómo se llegó a esto? ¿Fueron los Anunnaki los “culpables”?.
Esta teoría no invalida que bien pudieron existir, mucho antes, otras razas humanoides predecesoras en la Tierra, parecidas a nosotros, pero que debido a una o varias hecatombes, quizá producidas por los cambios climáticos y geográficos que desencadenaron drásticas modificaciones en la naturaleza, los pudo haber llevado a esas razas a desaparecer o, quizás, a huir del planeta, si había alcanzado ciencias tan o más avanzadas que la actual. Así, quizá pudieron recalar en otros mundos que hoy habitarían.
Atlántida, Pompeya, podrían ser claros y ejemplos de civilizaciones, de las que poco se sabe, y con un destino final incierto. Consideremos: ¿Acaso hoy las superpotencias no buscan nuevos destinos, ante el peligro inminente de un desastre ecológico.
¿No se piensa en colonizar Marte u otro sitio “habitable” en las próximas décadas, aunque sea con una mínima representación?. ¿Qué tienen que ver en todo esto Nibiru, los anunnaki y los antiguos sumerios? Se sabe que las primeras concentraciones y pueblos de quienes se tienen registros y memoria fueron en la zona llamada cinturón de fuego, en la región de Medio Oriente, donde justamente sumerios, pero también caldeos y asirios, ocuparon por entonces la llamada Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, Esos primeros asentamientos habrían sido quienes se habrían contactado primero con los Anunnaki.
O quizá aquellas razas antecesoras fueron contactadas allí. Es muy probable que los anunnaki hayan visitado muchas veces hace muchos siglos la Tierra. El homo Sapiens más antiguo del que se tiene registro data de unos 300.000 años, hallado en Marruecos.
¿Fueron aquellos extraterrestres tan avanzados científicamente quienes mutaron genéticamente al hombre y la mujer, y los dotaron de inteligencia y alma, a partir de homínidos? ¿Por qué los sumerios los veían como dioses a los que había que servir? ¿Y qué tiene qué ver Nibiru? Es que si, como parece, es real el relato sumerio, en sus intrincados textos, sobre que es un planeta errante que tiene una órbita elíptica que dura más de 3 mil años terrestres en un cumplir un sólo año nibiuriano, las cuentas comenzarían a dar algo más aproximado a la realidad.
Gracias a esa órbita, los anunnaki habrían visitado la Tierra al acercarse. Los grabados tallados en piedra en los que los sumerios reflejaron sus contactos con esos gigantes muestran y hablan de esos dioses venidos del espacio, que eran físicamente muy parecidos, aunque mucho más altos y grandes que los sumerios.
En ese punto, la Biblia, uno de los libros sagrados más precisos en relatar la historia de la humanidad, aunque no sea interpretada con la literalidad que fue escrita, y sí con el sentido que les dieron quienes constituyeron las religiones, modificando sustancialmente muchos de los dichos, habla claramente de que el ser humano fue hecho a imagen y semejanza de su “creador”.
Si revisamos la actualidad, con nuestro crecimiento, evolución e inteligencia, podemos generar en un laboratorio la modificación genética en seres vivos. Esto probaría que, una raza muy superior como los Anunnaki, tomara a alguna especie de mono y lo modificó a través de mutaciones hasta hacerlo evolucionar artificialmente y lograr llegar al homo sapiens primero, y al ser humano luego. No es nada descabellado y sí probable. ¿Que los anunnaki lo hicieron para un propósito propio, sin mediar una evaluación en el después? No lo sabemos.
El investigador suizo Eric vön Däniken, quizá quien fue más allá en esa teoría, cuando habla de dioses extraterrestres. Bien podría ser que los anunnaki se llevaron lo que necesitaban a Nibiru (¿era el oro, que lo usaban como combustible?) y partieron con su planeta, que siguió su alocada órbita. Quizá por eso, los sumerios, aunque también la Biblia y otros textos sagrados de varias religiones, hablan de un anunciado regreso de un “Dios” que vendrá a salvarnos...
Planteada esta teoría, muy diferente a otras, las presencias cada vez más inquietantes de OVNIs en la actualidad, ¿podría marcar que algo va a pasar? ¿Acaso Nibiru efectuará un nuevo cruce en el sistema solar? ¿Vuelven los “dioses” anunnaki a la Tierra? ¿Qué saben los enigmáticos espacios de poder que mueven los hilos de este mundo entre las sombras? ¿La NASA encubre algo? La verdad aún no se ha revelado.
REAL O NO ¿PLANETA INTRUSO?
La discusión sobre si Nibiru existe o no como planeta intruso, o bien si es o no visible, es una discusión de larga data. Y todo parece indicar que nunca ha sido visto por astrónomos.
De todas maneras, bien podría suceder que, aunque no lo viéramos a simple vista, Nibiru sí existe, aunque el ojo humano no logre captarlo, debido a que bien podría ser captado por ejemplo bajo la luz infrarroja que posee longitud de onda mayor que la luz que vemos los humanos. ¿Y si Nibiru emite esa luz infrarroja? Si es un planeta como se cree, y no una estrella, no debería emitir luz.
Pero no se puede garantizar que alguien lo haya ubicado, aunque se sospecha, la NASA podría encubrir algo.
EL RELATO PARA LOS SUMERIOS, LA TIERRA NACIÓ A PARTIR DE NIBIRU
Los sumerios tenían bastos conocimientos de astronomía. Y aseguraban que hace algo menos de 4.000 millones de años terrestres, nuestra estrella, el Sol, debido a su fuerza gravitacional atrajo a un astro al que se lo denominó intruso y se “incorporó” al sistema solar. De color rojizo y enorme tamaño, comparable a Jupiter, los sumerios lo llamaban Nibiru, que significaba “el planeta de cruce”.
El relato indicaba que un astro que se había formado en otro sistema planetario se había “infiltrado” en nuestra estrella, el sol. Al desviarse de su órbita, Nibiru produjo un gran desastre cósmico al entrar en rumbo de colisión contra otro enorme astro, Tiamat, de formación acuosa y con 11 satélites, el mayor de ellos llamado Kingu (La luna). Para los sumerios, por entonces el sistema solar sólo poseía 8 planetas, a los que llamaban: Mummu (Mercurio), Lahamu (Venus), Lahmu (Marte), Tiamat, Kishar (Júpiter), Anshar (Saturno), Anu (Urano) y EA (Neptuno) y al sol lo llamaban Apsu.
En los textos sumerios cuentan cómo algunos planetas surgieron de otro cuerpos celestes más grandes, y que Urano y Neptuno se formaron de polvo de los anillos de Saturno. Según los sumerios, cuando Nibiru pasó cerca de Anshar (Saturno), arrastró a uno de sus satélites con su campo gravitatorio y lo sacó fuera del sistema solar. Dicho satélite, conocido como “Gaga”, es el actual Plutón. Luego se produjo de un enorme choque entre Nibiru y Tiamat, que dejó sin vida al segundo, sin rumbo por el sistema.
Tras 3.600 años, Nibiru retornó al sistema y cruzó entre Marte y Júpiter, e impactó otra vez con la masa de Tiamat y la partió en dos. Una terminó siendo la Tierra y la otra se hizo un anillo de asteroides que separaría a los astros internos de externos. Ki (Tierra firme del abajo), recibiría el calor de Apsu y las noches de Kingu.
Los anunnakis contaban un año nibiruano como un Shar, igual a 3.600 años terrestres, justo lo que tarda Nibiru en dar un giro completo a su órbita intrusiva alrededor del Sol. Aunque para ellos, esos 3.600 años solo es apenas uno en su calendario.
HALLADAS EN IRAK TABLILLAS DE LA VERDAD
Qué dicen las tablillas de arcilla con lenguaje cuneiforme halladas en Irak hace décadas? Para muchísimos historiadores, en esos textos aparece la historia real del orígen de la raza humana, e incluso cómo fue que la Tierra se creó y se hizo habitable.
En esta investigación hay una figura clave Zecharia Sitchin, el escritor e investigador azerbajiano que dedicó más de 30 años de su vida a la traducción de aquellas pruebas sumerias, y que plasmó en 1976 en su libro “El duodécimo Planeta”. A pesar de la resistencia de muchos investigadores que se niegan a aceptar sus dichos, Sitchin descifró los textos y comprendió que los sumerios conocían la existencia de todos los planetas del sistema solar, incluido Nibiru, también conocido como el planeta del cruce, el duodécimo astro, cuya órbita elíptica realiza un paso próximo a la Tierra cada 3.600 años.
Sus habitantes, los anunnaki, pasaron por nuestro mundo hace miles de años, en busca de oro y minerales. Distintas escrituras explicitan que con su avanzada ingeniería genética, fueron quienes dieron origen a la raza humana. Esta teoría, cuyo pensamiento coincide con el del suizo Erich vön Däniken, desemboca en la idea de que Dios o los dioses eran extraterrestres, venidos de otro mundo en plan de búsqueda de sus materiales necesidades, y usaron a una raza inferior para su propio provecho y explotación.
Entiéndase que la órbita de Nibiru, suelo de los anunnaki, tardaría unos 3600 años terrestres para un sólo año de ellos, lo que abonaría su “vuelta” a la Tierra de “nuestro(s) creador (es)” en un futuro mediato

