Fenómenos Paranormales: enigmas ancestrales
CUARTA ENTREGA. Secretos que guarda nuestro continente latinoamericano.
Por Carlos Parodi (*)
carlosparodi64@gmail.com
En esta nueva entrega volvemos al continente Latinoamericano que preserva desde sus orígenes lugares de naturaleza sorprendente y misteriosa. Su variada geografía y sus sitios poco explorados constituyen una fuente inagotable de enigmas que maravillan a viajeros de todo el mundo. En esta cuarta entrega seguimos descubriendo lugares con historias alucinantes. La región de Metepec en el estado de Puebla, México, es también conocida como “Pueblo Mágico”.
Además de hermosos balnearios, conventos y museos, presenta un curioso monumento en la plaza del centro de la ciudad: Una sirena llamada “Tlanchana”. Los investigadores relatan que la zona antiguamente era un lugar conformado por lagunas que fueron secándose con el paso de los siglos. Pero lo fantástico radica en que Metepc fue “gobernada” por esta particular sirena, mitad mujer mitad serpiente.
La memoria oral refiere que la sirena Tlanchana podía provocar en el género masculino tanta admiración como temor. Cuando seducía a un hombre y mientras duraba el idilio, podía transformarse por un tiempo en una bella mujer; pero cuando se sentía rechazada, la temible y vengativa Tlanchana, “sin explicación previa”, arrastraba al fondo de las aguas al pobre desdichado. Un carácter más que complicado.
Otro personaje mitológico de Metepec es el “Malo”, conocido por los lugareños como el “corresponsal” del Diablo. Este malvado sujeto adquiere varias fisonomías y busca gente con problemas financieros para ayudarlos a cambio de la entrega del alma, lo que resulta un negocio nada rentable.
Bosque sagrado
Son muchos los aventureros que afirman que hay una vida “antes y después” de conocer el mítico Perú. Entre tantos sitios fascinantes, a 4000m sobre el nivel del mar en la región de Marcahuasi, se halla una zona conocida como el “Bosque Sagrado Perdido” o “Jardín de los Dioses”.
Lo particular del sitio es que sus primeros habitantes practicaban hechicería y rendían culto a los Dioses del “más allá”.
En la inmensidad del paraje hay talladas figuras que representan a pájaros gigantescos que no corresponden a especies conocidas en sudamérica. Asimismo, quienes lo han recorrido, consideran a este bosque como un lugar de mucha energía y también relatan que mientras caminan en silencio, pueden escuchar un sonido extraño, como una suerte de zumbido cuyo origen se desconoce.
Ojo con el Silbón
En Venezuela, a muchos kilómetros de la zona urbana de Caracas, existe un lugar llamado “Los Llanos” que en virtud de su imagen desértica y plena de silencio, despierta más de una sensación extraña a quienes la descubren. Una leyenda habla del “Silbón”, que es el espectro de un joven que tiempo atrás durante una feroz discusión asesinó a su padre.
Se cuenta que desde entonces su delgada y alta figura va cargando una bolsa con los restos de su progenitor y que atemoriza a aquellos audaces que circundan la zona en noches sin luna ni estrellas. También en la región venezolana conocida como “Puerto Cabello” sus habitantes describen la luctuosa historia de la “carreta fantasma”.
Según cuentan los investigadores, hacia fines de 1700 en Caracas durante la peste negra, un hombre llamado Eustaquio conducía una carroza que cargaba los cadáveres putrefactos. De tanto ir y venir, el carretero contrajo la peste y al negarse a seguir con su nada agradable tarea, un malvado español prendió fuego la carroza con Eustaquio adentro.
Antes de morir entre las llamas, maldijo a su verdugo. Años después, el mismo militar español estuvo al mando de un Fuerte y cierta noche sintió un viento muy frío.
Fue cuando estuvo cara a cara con la aterradora “carreta fantasma”. Era el espíritu de Eustaquio quien tomó al militar y desapareció entre las sombras. De esta manera, la venganza se había cumplido. Desde entonces, quienes transitan esos caminos, en caso de percibir un viento helados abandonan la expedición y retornan a casa.
EN EL PARALELO 27: Un misterioso silencio
Al Norte de México, entre los estados de Durango y Chihuahua, se ubica un inmenso lecho marino hoy desierto, conocido como “Zona del Silencio”. Un extraño suceso pasó en 1970 cuando Estados Unidos lanzó un misil de pruebas que debía impactar en la región de “White Sands” (Arenas blancas) pero, por razones que se ignoran, desvió su trayectoria y se estrelló en la “Zona del Silencio”.
Desde entonces, en esta gran superficie “lunar”, los investigadores que la exploraron notan que tanto el instrumental de alta tecnología como los aparatos de radio de inmediato dejan de funcionar, y el mensaje “No signal” aparece en las pantallas de sus celulares, hasta agotar las baterías. Muchos los vinculan a la “Zona del Silencio” como a otros lugares misteriosos existentes en el planeta.
Si bien las exploraciones continúan, las respuestas racionales aún siguen bajo un desolador silencio.
(*) Investigador paranormal.

