Por Marcelo Peralta Martínez
supledomingo@cronica.com.ar

Sabemos que todo tipo de aterradoras situaciones ocurren con frecuencia, pero nos sorprenden aun más cuando estrellas de la farándula, la música o el deporte hablan sobre estas y cuentan hechos de los que fueron protagonistas. Esta situación es un fiel ejemplo de lo que padeció el recordado y gran policía que comía chupetines.

Se trata de Aristotelis “Telly” Savalas (estadounidense de origen griego), quien, antes de morir a causa de cáncer de vejiga, brindó detalles de un fenómeno con el que cargó 40 años y, según dijo, nunca pudo superar. De esta manera, el actor que supo destacarse en los 70 reveló a poco de morir una extraña experiencia vivida.

Introducción

Savalas alcanzó popularidad dándole vida al personaje de Kojak, un detective rebelde que tenía la particularidad de estar constantemente degustando un chupetín. Anteriormente, participó de más de 20 películas, y fue el primero de sus colegas en lucir y poner de moda una “pelada” brillante.

Los hechos

Mediante una serie de declaraciones, Telly detalló su caso. “Nunca he sido supersticioso ni creo en lo paranormal. Si alguien tiene los pies bien puestos sobre la tierra, ese soy yo. Pero una vez me sucedió algo que me aterró hasta los huesos y aún lo tengo muy presente”, dijo para luego agregar: “Era pasada la medianoche, y yo acababa de dejar a una linda chica en su casa cuando de regreso me quedé sin nafta. Sin más opción, bajé del auto y empecé a caminar”.

Recorrió algunos kilómetros hasta dar con un restaurante y allí preguntó por una estación de servicio; tras recibir las indicaciones, nunca imaginaría todo lo que estaba por comenzar a vivir y nunca más olvidar.

Sucede que cuando “iba caminando por la estrecha calle, escuché una voz a mi espalda que me decía: ‘Si quiere yo le doy un aventón’”. Sin detener su paso y firme, pero con algo de temor se dio vuelta, y recordó que todo lo que vio.

“El tipo estaba sentado en un impactante Cadillac, pero nunca escuché el sonido del auto, ni siquiera cuando se detuvo tan cerca de mí”. Según detalló Savalas, el sujeto que conducía el vehículo estaba vestido con un elegante traje blanco y “jamás pude olvidar el timbre tan agudo de su voz, parecía una voz femenina”.

Así las cosas, lejos de tener más opciones, decidió subirse al auto del extraño con la idea de dejarlo atrás una vez que cargara nafta en la estación de servicio. Durante este trayecto, Savalas recordó aquel momento con lujo de detalles.

Según manifestó, “ninguno de los dos habló, pero cuando bajé del auto, empecé a buscar plata dinero en los bolsillos de mis pantaolnes, de mi campera, y justo entonces él me dijo: ‘Tomá, te presto un dólar’. Yo no me había dado cuenta de que no tenía un centavo, pero parece que él sí lo sabía, realmente intrigante, pensaba”.

Acto seguido y a modo de agradecimiento “le pregunté su nombre y la dirección de su casa para regresarle el dinero por correo lo antes posible”. Fue en ese instante cuando el hombre “escribió sus datos en un pedazo de papel, me lo dio y lo guardé en el bolsillo trasero de mi pantalón”.

Tras cargar nafta, el amable sujeto con voz femenina “me ofreció llevarme de regreso hasta mi coche y no pude negarme”. Durante este camino, el hombre le reveló confusos sucesos que tendrían lugar en el futuro.

Sucede que mientras volvían de cargar nafta “de repente, y sin que hubiéramos comentado nada, mencionó el nombre de uno de los jugadores de los Medias Rojas de Boston y dijo ‘fue uno de los mejores en el béisbol’. En principio me sorprendió que hablara de ese jugador en tiempo pasado, como si ya hubiera muerto, y sí, era uno de los mejores, pero lo que más me extrañó de todo es que ni siquiera íbamos hablando de béisbol”.

Al llegar al auto de Telly, este no arrancaba y el sujeto una vez más se ofreció a ayudarlo empujándolo con su vehículo. Así fue como Savalas pudo continuar su camino a Nueva York, y por eso se despidió muy agradecido. Horas más tarde, Telly compró un diario y su titular principal decía que el jugador de béisbol del que habían estado hablando con el extraño había muerto en circunstancias misteriosas.

“Al principio pensé que era una coincidencia”, comentó y recordó que “cuando volví a casa le conté toda la historia a mi mamá, y ella me dijo que estaban pasando cosas muy extrañas”. Aun no sabe por qué, buscó el pedazo de papel con la dirección que el hombre le había dado y, para su sorpresa, también había un número de teléfono. Al llamar, la respuesta fue “Hola, bar de Jimmy”, a lo que el popular actor replicó “Me podría comunicar con James Cullen”. Tras dar aviso, una mujer tomó el teléfono y le dijo: “Señor, el hombre al que busca es mi marido y murió hace dos años”.

Revelador: investigación y encuentro

Esta información llamó la atención de Telly y por eso llamó nuevamente a la mujer un par de veces más, para pedirle un encuentro. Pasado el tiempo, la señora accedió, con la condición de que él pagara todos los gastos para viajar desde Boston, hasta Nueva York.

“Me sentí muy extraño esperando a esa mujer”, recordó el calvo actor y agregó: “Después de describir el encuentro con su marido, me dijo que la ropa que él usaba ese día era la misma con la que estaba enterrado”. “El pedazo de papel que me dio estaba firmado con el nombre de James Cullen y la mujer al encuentro llevó una carta que él escribió y la firma era idéntica”.

En tanto, se enteró cómo fue el final de este sujeto, que se suicidó de un tiro en la laringe. Así las cosas, Telly cargó 40 años con la historia.

Por M.P.M

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