REVELADOR

Los crononautas, esos viajeros en el tiempo

MISTERIOS. Las enigmáticas historias de los visitantes que llegan a la Tierra, provenientes del pasado y también del futuro...

Por Carlos Parodi (*)
carlosparodi64@gmail.com

Uno de los enigmas que más desvelaron a los seres humanos ha sido el de la posibilidad de viajar a través del Tiempo. Esa noción filosófica que aplica en nuestro cotidiano y en nuestro imaginario, siempre representó un objeto de estudios, especulaciones y sueños.

Las ciencias y un infinito abanico de lecturas metafísicas brindaron distintas variables sobre este intrincado, fascinante y por demás extraño concepto ancestral.



Turistas cronológicos
Paralelamente a la idea del físico alemán Albert Einstein (1879- 1955) de que era posible “curvar” la noción de espacio-tiempo y generar un puente al que denominó agujero de gusano, también comenzaron a surgir curiosas y supuestamente fantásticas historias muy alejadas de las intrincadas fórmulas científicas. Sus insólitos protagonistas respondieron al nombre de “Crononautas”, que eran supuestos “turistas” recién arribados, tanto de un pasado remoto, como de un futuro incierto.

Mientras las academias científicas de Europa y los Estados Unidos creían que los agujeros de gusano podrían existir en la inmensidad del Cosmos, otros grupos de investigadores en Rusia comenzaban a utilizar radiotelescopios para intentar detectarlos. Y en medio de tanta parafernalia tecnológica, en una calle de Nueva York, un día de julio de 1950, sucedió un hecho asombroso: la aparición del primer “Crononauta”.

Se llamaba Rudolph Fentz y era un caballero que se paseaba con ropas muy antiguas, a la vez que guardaba en sus bolsillos monedas y objetos que databan del siglo XIXà Lo cierto es que que, al verse rodeado por una multitud, fue interceptado por la policía y llevado a una alcaldía para ser interrogado.

Tras unos días, el tema dejó de ser noticia y nunca más se supo de él. Si bien con el tiempo surgieron explicaciones que daban cuenta del origen “fantástico” de Rudolph Fentz, también pasó a formar parte del entramado de los mitos urbanos de naturaleza espacio- temporal.

Años despues, el escritor estadounidense Jack Finney (1911-1995) autor de “Invasión: los ladrones de cuerpos” (1955) se inspiró en Fentz para escribir su novela sobre viajes en el tiempo, “Time and Again” (1970).

Perdido en Ucrania
El hecho sucedió el 26 de abril de 2006 en la ciudad de Kiev. Un ciudadano llamado Sergei Ponomarenko fue detenido en la vía pública por los agentes del orden y presentaba como único documento un pasaporte del añoà 1950. En vez de detenerlo, los oficiales decidieron llevarlo a la guardia de un hospital.

Allí mismoPonomarenko le dijo al doctor que lo único que recordaba era haber tomado fotos de un objeto volador en los cielos de Ucrania y que llevaba consigo la cámara fotográfica.

Al salir del hospital, llevaron el rollo a revelar y no sólo se encontraron con imágenes de edificios de la antigua Kiev, sino también con la imagen borrosa de un objeto volador no identificado.

Posteriormente un periodista ucraniano investigó el caso en archivos y hemerotecas y averiguó que en 1970, en plena oleada OVNI, una persona de nombre Sergei Ponomarenko fue enigmáticamente declarada como perdida.

MONTAUK PROJECT: UN TURISTA DEL AÑO 2137
Está plenamente comprobado que este tipo de viajeros no solamente vienen desde el pasado, también lo hacen desde el tiempo que vendrá... Así, el hecho más reciente de un “Crononauta” fue el de un “invitado” del futuro que se contactó con varios de nuestros científicos.

Este “turista” afirmaba que había trabajado durante 1980 en un proyecto del gobierno de los Estados Unidos, denominado “Montauk Project”. Cabe destacar que el invento estaba centrado en el desarrollo ultrasecreto de tecnología ideada oportunamente por el mismísimo inventor e ingeniero croata-americano, el notable Nikolai Tesla (1856-1943). Luego de su idea, fue aplicada para generar dicho proyecto de cara al futuro de la Humanidad.

El prototipo tenía por finalidad viajar en el tiempo y explorar la tecnología de las civilizaciones del futuro. El curioso visitante decía provenir del año 2137 y explicó que todos los países ya se habían transformado en inmensas geografías subterráneas para resguardarse de un inminente cataclismo nuclear.

Obviamente las autoridades gubernamentales salieron a desmentirlo, por lo que las afirmaciones de este “aventurado futurista” fueron catalogadas como otra de las tantas teorías conspirativasàpero, ¿y si algo de todo eso fuera cierto?

(*) Investigador paranormal y ufológico

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