Un doble, un igual, o simplemente clonar a alguien a quien no se quiere perder. ¿Qué pasa con la clonación? No solo es un avance de la ciencia que irrumpe reglas éticas y morales, sino que lo que no se plantea en muchos de estos casos es sobre el alma, que se pudo demostrar científicamente que existe algo más que lo material para que alguien tenga vida.

Los progresos del conocimiento y los consiguientes avances de la técnica en el campo de la biología molecular, la genética y la fecundación artificial hicieron posibles, desde hace tiempo, la experimentación y la realización de clonaciones en el ámbito vegetal y animal. La práctica de la escisión gemelar en campo zootécnico se está difundiendo en los establos experimentales como incentivo a la producción múltipla de dados ejemplares seleccionados.

Clonación de mascotas

Cuando a la adorada mascota de John Mendola le diagnosticaron cáncer terminal, él decidió clonarla.El hombre que decidió clonar a su compañera es un agente de policía retirado de Nueva York. Estaba de servicio en una estación en Long Island en 2006, cuando alguien trajo una pequeña y desaliñada perra callejera.

El dueño de la canina destacó que “la perra estaba toda enmarañada, ni siquiera podías cepillarla... y tenía mala dentadura, pero era absolutamente adorable y muy agradecida”. Al terminar su jornada, Mendola les dijo a sus colegas que no había necesidad de llevar al animal peludo blanco y marrón a un refugio: él se la llevaría a su casa. “Fue lo mejor que hice en mi vida”, dijo el hombre de 52 años. La perra, que formó parte de la familia, era de una raza llamada Shih Apso, y amaba a los niños y jugar. Mendola, la bautizó con el nombre de Princesa, en honor a las numerosas heroínas de las películas animadas de Disney.

 

Genéticamente iguales

Transcurridos diez años desde el momento de salvación de la perra, en 2016, el veterinario le dio la peor noticia al dueño de Princesa, quién estaba atravesando un cuadro de cáncer. Mendola en ese momento, decidió llamar a una empresa con sede en Texas que lleva el nombre de “Viagen Pets and Equine”.

La compañía es la primera y única en los Estados Unidos que ofrece clonación comercial de perros y gatos. Al ser consultado sobre el conocimiento del proceso de clonación, Mendola respondió a medios internacionales que lo poco que conocía era por los documentales realizados en Corea del Sur. El país asiático es líder en el área y produjo el primer perro clonado en 2005.

Sobre Princesa 

En ese entonces, la empresa tomó una biopsia o muestra de tejido de Princesa antes de que falleciera en 2017. A partir del material genético obtenido, nacieron dos clones de una perra que actuó como madre subrogada, un año después. Y acá, es cuándo aparece la gran pregunta, ¿qué se busca por medio de la clonación? ¿Qué es lo que realmente busca el ser humano?

El proceso científico de la clonación podría llegar a ayudar a aquellas personas que busquen encontrarse con un clon físico de la persona, animal o ser vivo que se elija, pero no será el mismo. Cabe aclarar que en el caso de una mascota, si se decide clonar al mejor amigo del hombre, lo que se verá será un ser idéntico de aspecto al que se clonó, pero no será ese ser, es decir: si firulais sabía dar la pata, jugar a la pelota, accionar ante ciertas palabras, entre otras cosas, el clon no tendrá ese conocimiento, porque a la hora de la clonación, “algo” se pierde en el camino y ese “algo” es el alma, es la esencia que hace única a ese ser vivo.

 

En el caso de Mendola, lo que obtuvo fueron dos cachorras que eran genéticamente idénticas a Princesa, pero no eran Princesa. “Las manchas, el pelo, todo es más o menos igual, incluso los gestos”, dice. A pesar de las similitudes físicas, Mendola deberá educar de cero a los clones, ya que es como si hubiera nacido un bebé, pero muy similar a uno de sus progenitores. Es en este proceso, entonces, en el que el mundo de la ciencia no puede dejar de lado una clave esencial, porque ya que el cerebro no puede replicar sus conocimientos, tales como se tiene hasta el momento, existe un factor externo que hace que ese ser vivo actúe y sea como es, y tenga el conocimiento que tiene, es decir que el cerebro no funciona a modo de cajón de mesita que almacena sino que hay otro factor clave que ayuda. Entonces, la gran incógnita del método científico de clonación es: ¿Existe la posibilidad de por medio del conocimiento científico clonar de forma perfecta, con conocimiento y sentimiento, a un ser vivo que se quiera tener en la tierra por la eternidad, o es solo un capricho físico?

Lo genético en la clonación

Los clones son más propensos a enfermar 

Las organizaciones que defienden el bienestar animal han manifestado su preocupación sobre el procedimiento. Por ejemplo, varios estudios científicos sugirieron que los animales clonados son más propensos a sufrir enfermedades.

Estudios de las clonaciones

Otros críticos señalan la alta tasa de fracaso de la industria: la gran cantidad de clones que no nacen en forma y saludables. Un informe de 2018 de la Universidad de Columbia en Nueva York situó la tasa de éxito promedio en solo el 20%. Esto significa que se necesitan numerosas madres sustitutas para permitir múltiples intentos.

A pesar de la imposibilidad de implicar al espíritu, que es la fuente de la personalidad, la proyección de la clonación al hombre ha llevado a imaginar ya hipótesis inspiradas en el deseo de omnipotencia.

El duplicado y la ética en la genética

En el marco de lo atinente a lo religioso, la clonación humana se incluye en el proyecto del eugenismo y, por lo tanto, está muy expuesta a todas las observaciones éticas y jurídicas que lo han condenado ampliamente. Como ha escrito Hans Jonas, es “en el método, la forma más despótica y, a la vez, en el fin, la manera más esclavizante de manipulación genética; a la vez que su objetivo no es una modificación arbitraria de la sustancia hereditaria, sino precisamente su arbitraria fijación en oposición a la estrategia dominante en la naturaleza”. Lapidario. En ese mismo pensamiento, es una manipulación radical de la relacionalidad y complementariedad constitutiva, que están en la base de la procreación humana, tanto en su aspecto biológico como en el propiamente personal.

 

Clonación humana, la religión y la ética

En el proceso de clonación se pervierten las relaciones fundamentales de la persona humana: la filiación, la consanguinidad, el parentesco y la paternidad o maternidad. Una mujer puede ser hermana gemela de su madre, carecer de padre biológico y ser hija de su abuelo.

La clonación de Dolly

Como en toda actividad artificial, se “emula” e “imita” lo que acontece en la naturaleza, pero a costa de olvidar que el hombre no se reduce a su componente biológico, sobre todo cuando este se limita a las modalidades reproductivas que han caracterizado solo a los organismos más simples y menos evolucionados desde el punto de vista biológico. Desde el Vaticano indican que la clonación está vista como un proceso de producto industrial y no como una creación de amor. A pesar de dicha postura, aún no es un tema que se discuta a nivel mundial por el leve avance en la ciencia.

 

La clonación es una forma de reproducción que a diferencia de la reproducción sexual, produce copias genéticamente exactas del original. A los animales, en general, con excepción de algunas entidades vivientes como por ejemplo las bacterias, les está vedada esta forma de reproducción, y se aplica desde hace varios años para dichos fines.

Empresas que realizan la clonación  

Una de las clonaciones emblemas es la oveja Dolly, el primer mamífero nacido por clonación, a partir de material genético extraído de las células de la piel de una oveja adulta. En la Argentina, también se clonó hace 19 años una ternera llamada “Pampa” por medio de células fetales. Después de Dolly y de Pampa, se fueron logrando otros éxitos: se clonaron caballos, chitas, cebras, cerdos y camellos. Además, este proceso ya está funcionando -y también tiene mucho espacio para crecer- en mascotas, básicamente en perros y gatos domésticos.

Hace años se sabe que los humanos estamos dispuestos a invertir mucho afecto, tiempo y dinero en el cuidado de estos compañeros perrunos y gatunos. Por eso hay un puñado de compañías que han desarrollado y ofrecen este servicio. “Una de las mayores del rubro es la coreana Sooam Biotech y tiene muchísima demanda. Clonar un perro con ellos puede costar entre 80.000 y 100.000 dólares y tienen una lista de espera de seis meses”, dice Adrián Mutto, director del Laboratorio de Biotecnologías Aplicadas a la Reproducción y Mejoramiento Genético Animal (Unsam). Esta empresa, dice que puede clonar a las mascotas con los conocimientos ya aprendidos, pero aún no hay pruebas a la vista de dicho trabajo. No es la única empresa que es furor en los últimos años, por el servicio que presta a pesar de lo ético y su costo económico.

El comportamiento de un perro no puede clonarse, depende mayormente de la crianza y la esencia, o alma, del ser vivo.

Por K.L. 

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