MÁS DETALLES

¡A saber! Los beneficios de la meditación

SABER.Investigaciones sobre la práctica milenaria de la relajación.

Por Prof. Antonio Las Heras (*)
alasheras@hotmail.com

La meditación es una manera de incorporar las profundidades del psiquismo inconsciente a la esfera de lo consciente; una búsqueda como para la transmutación alquímica del espíritu, la conversión de alguien común y normal en persona armónica. Desde tiempos remotos los hombres sabios de Oriente no aconsejan un método en especial para atenerse exclusivamente a él. Entienden que la meditación es un “proceso”.

“La meditación û explica el Dalai Lama desde su residencia en Dharamsala, India û no tendrá ningún resultado si no se basa en la realización de un estilo de vida que contemple el ser beneficioso para los demás”. Esto es fundamental para el esclarecimiento de quienes se preguntan si alcanza con meditar “un ratito todos los días”. La respuesta es: no. Para que sea provechoso tienen que hacerse en el contexto de una forma de vida en que la persona tenga interés en ser útil a sus seres queridos, a la comunidad que habita y de ser posible a la Humanidad misma.

Jiddu Krishnamurti explicaba: “Cuando se medita, cada suceso es totalmente nuevo porque la memoria no puede reconocerlo. Por eso, tampoco puede acumularlo en palabras y recuerdos”. La meditación ha de servir para que el individuo mejore en sus aspectos psíquicos y espirituales lo que, finalmente, dará provecho en el mundo material. Ante todo, en su salud biopsicosocial.

Es decir, el moderno concepto de salud completa que abarca todas las áreas de lo humano. Pero claro, hay que entender que todo se basa en concepciones de vida. El oriental tiene tiempos diferentes a los del occidental, que vive acelerado porque sabe que un día morirá y jamás volverá a realizar lo que hizo.

El oriental, en cambio, tiene un concepto de tiempo circular. La arraigada idea de “reencarnación” ha construido en Oriente una vida que a nuestros ojos aparece lenta y ocupada en la búsqueda interior como preparación para la “otra vida” que, según su pensamiento, será más placentera y evolucionada. El occidental, entre las desventajas del mundo moderno, ha encontrado en la meditación numerosos beneficios.

Es una herramienta clave para combatir el estrés y evitar el “cansancio crónico”. Otro de sus beneficios es la posibilidad de encontrar estados de serenidad duraderos

 En líneas generales, si alguien consigue meditar todos los días en condiciones correctas, logra el desarrollo de la fenomenología parapsicológica, un aumento en la capacidad de memorización y comprensión y la disolución de angustia, ansiedad, dolores y enfermedades psicosomáticas. Además, alcanza el sueño plácido.

Técnicas
Las técnicas que mejor resultado han demostrado tener en Occidente son las originadas hace milenios en la India, el Tíbet y China, traídas de estos países con adaptaciones. Sólo la tríada relax-concentración-meditación permite a la persona actual el aprovechamiento de sus capacidades, normalmente no desarrolladas.

Otros estudios científicos coinciden en que los humanos pueden controlar de diversas maneras sus relaciones fisiológicas frente a los acontecimientos. Los yoghis de la India disminuyen voluntariamente los latidos del corazón, sobreviven por extensos períodos enterrados, o a temperaturas muy bajas, sin comida, y en posturas distorsionadas durante largo tiempo.

En Japón se examinó a monjes Zen durante la meditación: el consumo de oxígeno disminuía alrededor del 20% y se reducía la eliminación de dióxido de carbono, signos evidentes de una reducción metabólica. Trazados electroencefalográficos evidenciaron que la meditación produce cambios en la actividad eléctrica del cerebro.

Los estudios corroboraron paralelamente que, con los párpados medio abiertos, desarrollaban un estado de predominio de ondas alfa. Los cuales son típicos cuando una persona está debidamente relajada, con los párpados bajos. Otra respuesta fisiológica comprobada fue la resistencia de la piel a una corriente eléctrica.

En tanto, los especialistas de la Clínica Mayo (Estados Unidos) admiten que los beneficios emocionales y físicos de la meditación incluyen: “tener una nueva perspectiva de las situaciones estresantes, adquirir habilidades para controlar el estrés, aumentar la autoconciencia, enfocarse en el presente, reducir las emociones negativas., aumentar la imaginación y la creatividad, aumentar la paciencia y la tolerancia, bajar la frecuencia cardíaca, bajar la presión arterial en reposo y mejorar la calidad del sueño”.

“MENTE SANA, CUERPO SANO” CIENCIA MODERNA VERSUS LA ANTIGÜEDAD
En la Universidad de Harvard, ubicada en los Estados Unidos, se estableció que el 85% de las personas adictas a estupefacientes dejaron de usarlos cuando comenzaron a realizar prácticas diarias de meditación. La investigación a cargo de la prestigiosa facultad demostró que las personas que meditan se convierten en individuos más serenos con la práctica constante, capaces de encontrar soluciones rápidas a sus dificultades.

Los trabajos registraron que durante la meditación el consumo de oxígeno disminuye notablemente y varía la composición de la sangre en las personas. Asimismo, las investigaciones de Harvard señalaron que esta práctica milenaria es efectiva contra determinadas enfermedades por una causa sencilla y clara: el meditador se vuelve una persona armónica, con serenidad interior y predisposición positiva que inevitablemente, impactan en el funcionamiento del sistema inmunológico.

Todas las dolencias originadas por el nerviosismo cotidiano al que se ven expuestos aquellos que viven en ciudades, como por ejemplo estrés, problemas ulcerosos, trastornos cardíacos, ansiedad, entre otros, se superan a partir de la práctica diaria de la meditación. Las investigaciones sobre el vínculo que existe entre ciertas enfermedades y esta disciplina practicada por los monjes, continúan.

Cabe recordar que nuestros antepasados, sobre todo aquellos que vivieron en Asia, creían y practicaban la meditación como cura para todos los males. En este sentido, la ciencia moderna mantiene sus reservas, aunque poco a poco, se demuestra la conexión de “mente sana, cuerpo sano”.

(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicología y de la Asoc. Junguiana Argentina

Esta nota habla de: