Escritores y fantasmas: historias aterradoras
LITERATURA. Desde visiones premonitorias hasta encuentros con espíritus
Por Carlos Parodi (*)
@CarlosParodi.64
Es posible que exista una diferencia entre ver y Ver, pues no siempre los ojos del espíritu actúan en íntima conexión con los del cuerpo”, supo escribir J.W Goethe. Y lo cierto es que algunas vivencias reales o plenas de alucinaciones por las que atravesaron muchos escritores, nos sugieren que ese instante de súbita invención ante la hoja en blanco, no siempre germina bajo una diáfana luz, sino también por una oscuridad penetrante y en ocasiones desga- rradora.
Como si una lenta degra- dación de las facultades mentales diera paso a los propios fantasmas que serpentean entre los límites de la razón y el desequilibro.
Y fue a través de esos enigmáticos laberintos por los que han deam- bulado diversos autores que los han reflejado en sus libros, cartas o diarios personales. Uno de los primeros incidentes, acaso vinculados a la premoni- ción, tuvo como protagonista al escritor inglés Charles Dickens (1812-1870) prolífico autor de novelas de aventuras y cuentos de fantasmas.
Una historia recuerda que una noche mientras realizaba ante uno de sus hijos algunos juegos de sombras chinescas en las paredes, una de esas extrañas imágenes le disparó en su mente la proyección de un funeral.
Angustiado, el escritor se retiró a dormir, pero lo macabro y no menos trágico resultó que al día siguien- te su hijo mayor llamado Walter, perteneciente al ejército inglés instalado en la India, moría víctima de un aneurisma en un hospital de Calcuta.
Otro caso nos remite a la vida del novelista irlandés Joseph Sheri- dan Le Fanú ( 1814-1873) que transcurría entre la escritura de relatos sentimentales y el ejer- cicio de la abogacía, cuando en 1858 su joven esposa falleció y ese hecho desencadenó su propio hundimiento en la soledad más abismal.
Sheridan Le Fanú deci- dió encerrarse a escribir en su altillo de Dublin. En ese cuarto en penumbras y atormentado por los recuerdos de su esposa, Sheridan Le Fanú creó su mayor obra, “Carmila”, la primera “mujer vampiro” de la literatura fantástica. Poco tiempo después, Sheridan Le Fanú moría a los 59 años. Acaba- ba de terminar su última novela curiosamente titulada “Dispuesto a morir”.
El escritor y dramaturgo francés Víctor Hugo (1802-1885) fue también el autor del libro “Lo que dicen las mesas parlantes”. Todo hacía suponer que un hecho luctuoso lo había hecho sumergirse en las aguas de la doctrina espi- ritista. Incluso durante un período oscuro, llegó a escribir que “durante las noches, mi cuarto se llena de ruidos extraños, siento golpes en las paredes, los papeles vuelan de forma inexplicable y mi lámpara se apaga sola”.
Acaso la trágica muerte de su hija Leopoldine, de 19 años, lo había volcado a participar de sesiones guiadas por los mediums de su época y, según sus propios diarios, afirmó que había podido contactar con los espíritus de grandes personali- dades de la literatura y la filosofía.
En tal sentido, recordó que se había “comunicado” con el teólogo y reformador alemán Martin Lutero quien durante una sesión espiritista en Paris le habría adver- tido: “No temas dudar. Duda aún más de todo y evita las certezas de aquellos que no creen”.
Un paraíso espectral en CórdobaEl aristocrático escritor argenti- no Manuel Mujica Láinez (1910- 1984) apenas se instaló en 1969 en un gigantesco caserón de estilo español llamado “El Paraíso” en Cruz Chica, provincia de Córdo- ba, no ocultó su devoción hacia las ciencias ocultas.
Siete hectáreas, siete casas, siete chimeneas y una colección de amuletos y de cenice- ros con forma de demonios rodea- ban su vida en el palacio.
El lugar también contaba con un mirador, piscina, un bosque encantado y un gran Horóscopo realizado por el artista plástico Xul Solar. Pero el misterioso detalle es que durante la década de 1920, esa majestuosa casona había sido propiedad de un inglés de nombre John Doone quien, aprovechando un viaje de su esposa a Londres, mantuvo un fugaz romance con la cocinera.
La mujer de Mr. Doone, al regre- sar y enterarse del hecho, inme- diatamente decidió envenenarlo. Aparentemente fue a raíz de ese hecho luctuoso que la espectral fi- gura del inglés permanecío en una especie de “loop” eterno en su mansión, ya que “deambulaba” por los bucólicos parajes y durante las noches mantenía largas con- versaciones con “Manucho” en su sala de trabajo.
Poco tiempo antes de desencarnar, Manuel Mujica Láinez había señalado que “La realidad y la ficción se entremezclan siempre. He vivido prácticamente rodeado de fantasmas y de presencias sobre- naturales. Nunca conseguí separar una cosa de aquel misterio que siempre está detrás de ella...”.
TRAGEDIA: GABRIELA MISTRAL Y EL ESPÍRITUUna desgarradora experiencia paranormal tuvo como protagonista a la poetisa chilena Gabriela Mistral (1899-1957). Desde pequeña, había vivido en el Valle del Elqui, uno de los sitios emblemáticos de Chile vinculados a relatos míticos. Pero una tragedia familiar la consternó en 1943 cuando murió su preciado sobrino con tan sólo 17 años, ingiriendo arsénico.
Presa del dolor, la poetisa eligió vivir en soledad y dedicarse a escribir sus poemas y experiencias en un diario personal.
En muchas de sus páginas hacía referencia a la presencia cercana de su sobrino, cuyo espíritu se le manifestaba durante las noches. En uno de sus escritos más desgarradores, la autora chilena describe la presencia de su amado sobrino que la miraba con sus “ojos verdes, únicos, inolvidables”.
“He pensado a fondo que vino a verme porque quería que yo supiera de su paz y de su arribo final. Ya pueden sosegar mis oraciones, ahora está a salvo, perdonado por la misericordia incesante de Jesucristo”.
(*) Periodista, investigador de temas sobrenaturales

