INFORME

Especial: los libros demoníacos

LECTURAS TENEBROSAS. Entre invocaciones malditas y entidades diabólicas.

Por Carlos Parodi (*)
@CarlosParodi.64

Embebidos de antiguas supersticiones y conju- ros, existen infinidad de libros que permanecen ocultos y que a través de siglos han despertado tanta adoración como rechazo.

Y dentro de ese os- curo entramado, la gravitación de esas lóbregas creencias confluyó en los libros malditos o “grimo- rios”, que florecieron durante el medioevo y que eran redactados por los practicantes de magia negra. 

Muchos de ellos también fue- ron escritos por autores anónimos y traducidos a varias lenguas, sien- do su primordial objetivo la advo- cación de las fuerzas malignas.

En tal sentido, acaso la primera obra más popularmente conocida per- tenezca al pergamino del “Libro de San Cipriano”, también lla- mado “El Tesoro del Hechicero” y que habría sido escrito en el año 1001 por un religioso alemán que mantendría macabros encuentros con deidades infernales a través de aquelarres.

Posteriormente, otro ejemplar non sancto fue el “Manual de Munich” o de “Magia Demoníaca” pertene- ciente al siglo XV. Este libro com- prendía una serie de rituales para obtener riquezas a través de pactos diabólicos o alcanzar el poder de la invisibilidad para penetrar en luga- res prohibidos.

En esa senda tene- brosa y acorde a la doctrina ocul- tista europea medieval, también sobresalió la figura de un monje matemático y mago alemán llama- do Juan Trithemius quien alcanzó notoriedad en su época por regalar dos mil volúmenes religiosos a la biblioteca del monasterio en el cual habitaba.

Pero, no obstante este gesto benefactor, también se lo señalaba como autor de un libro escrito bajo un sistema encriptado que “abriría” las puertas del Infier- no a quienes lo descifraban. Otro practicante de doctrinas eso- téricas fue el médico holandés Johann Wierus, considerado un ferviente demonólogo y autor de la obra “Pseudomonarchia Dia- bólica”.

Si bien en su opus mag- num Johann Wierus clasificó a las distintas jerarquías demoníacas que habitaban el Inframundo, también se encargó de poner en evidencia a los falsos magos y he- chiceros que engañaban a los po- bladores rurales. Un grimorio escrito en latín y pro- cedente del siglo XVI es el “Libro de Soyga” uno de cuyos ejemplares (cubierto con piel humana y hue- sos) pertenecía a la biblioteca per- sonal del matemático y astrólogo inglés John Dee (1527- 1609).

El “Libro de Soyga” contiene con- juros y genealogías de entidades espirituales e infernales. También del año 1525 proviene otro ma- nuscrito anónimo catalogado de diabólico. Se trata del libro “Secre- tos del Infierno” y acerca del cual muchos investigadores interpretan que es una edición ampliada y co- rregida de “El Libro de San Cipria- no”.

En esta obra, que fue traduci- da al español en 1830, se detalla el itinerario que su autor dice haber realizado por las grutas del Infier- no hasta encontrarse cara a cara con Lucifer. Muchos ejemplares de este libro considerado herético por la Iglesia Católica fueron censura- dos y quemados.

Entre sus fervo- rosos lectores se encontraban los poetas místicos Dante Alighieri, John Milton y William Blake.

Otro grimorio anónimo conoci- do como “El Libro de la Gallina Negra”, publicado en 1740, de- talla el desesperado derrotero de un soldado francés, hambriento y perdido en las arenas de Egipto.

Su escalofriante historia relata que en la región de Gizeh, fue abordado por un anciano que en el interior de una de las pirámides lo inicia en los secretos ancestrales y lo provee de talismanes para enamorar a be- llas doncellas y obtener riquezas.

Pero el macabro desenlace consis- tía en que también le obsequiaba el poder de la eternidad, a cambio de su alma. En la actualidad, los historiadores ocultistas contemporáneos refie- ren que algunos ejemplares maldi- tos que se salvaron de las hogue- ras fueron pasando de mano en mano a través de los tiempos y que incluso los pocos que quedan se preservan en bibliotecas privadas o en cajas de seguridad de entidades financieras.

Un diabólico incidente

El matemático escocés George Sin- clair (1630-1696) fue también el autor de otro libro de influencias demoníacas. Se trata de “El mundo invisible de Satanás al descubierto” que causó estupor en los ámbitos académicos europeos de su época.

En su obra, describe con detalles precisos su interpretación acerca del Infierno y relata un suceso de características sobrenaturales que aconteció en cercanías de una pa- rroquia. Allí narra la experiencia de un hombre expulsado de la casa de familia en la cual trabajaba, por lo que decide utilizar como venganza un antiguo libro de conjuros para tramar un plan diabólico que mal- dijera aquella vivienda.

Lo cierto es que a partir de su invocación, comenzaron a manifestarse en ese hogar episodios de tipología “pol- tergeist” que incluían voladuras de objetos y muebles.

Fue entonces cuando el paranormal suceso llegó a oídos del profesor George Sinclair quien no dudó en incluirlo en un capítulo de su única obra esotérica y, acaso sin saberlo, daba a conocer al mundo el primer inci- dente atribuido a las manifesta- ciones de duendes tan traviesos como diabólicos.

HISTORIA: ANTIGUOS GRIMORIOS

Usados en Alta Magia y Artes Negras para conjurar entes demoníacos, celestes, olímpicos o angélicos. Se dice que los antiguos grimorios dan al brujo las bases y señas de cada Deidad, la forma en que éstos aparecen y cómo pueden someter su voluntad.

Algunos de ellos son auténticos sistemas de magia, otros, recopilaciones de libros anteriores.

Muchos grimorios son traducciones de antiguos libros egipcios o griegos, o bien interpretaciones de viejos hechizos que han pasado de boca en boca entre los magos durante siglos, y que algún brujo destacado decidió ordenar y componer en un texto escrito para conocimiento de las futuras generaciones.

(*) Periodista, investigador de temas sobrenaturales

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