Inesperadas experiencias en cementerios embrujados
RECUERDO. En esta fecha especial se celebra a los seres queridos fallecidos
Por Carlos Parodi (*)
@CarlosParodi.64
Un viejo refrán recuerda que “la noche es para siempre y el sueño es eterno” y lo cierto es que nada estimula más la imaginación y los pensamientos que los misterios genuinos que envuelven al concepto de la muerte. Y en tal sentido, los cementerios preservan un significado oculto que conecta irremediablemente con los miedos ancestrales del ser humano.
Desde la antigüedad occidental, los camposantos reposaban junto a los templos e iglesias como corolario del periplo terrenal. Y en la actualidad, esa apacible y no menos siniestra atmósfera, se replica en muchos cementerios que esconden secretos insondables entre cruces, lápidas, bóvedas y panteones.
En Roma, transitar por la famosa Vía Apia es también caminar por una senda histórica que nos remite al año 312 A.C cuando esa trama de piedra fuera utilizada para crucificar y enterrar a miles de esclavos por orden de Marco Craso, luego de vencer a la rebelión de Espartaco.
Y no pocos transeúntes han señalado el fantasmagórico murmullo que suele escucharse durante ciertas noches. Otro cementerio en Edimburgo, Escocia, llamado “Greyfriars Kirkyard” cuenta con un aterrador historial que lo cataloga como “embrujado”. Incluso se han reportado insólitas lesiones físicas que presentan los visitantes una vez que lo recorren.
Lo curioso es que este particular camposanto cuenta con carteles que sugieren no acercarse a determinados sectores, en virtud de la eventual acción provocada por “espíritus de bajos astrales”.
Precisamente, los investigadores británicos de influjos esotéricos que han recorrido “Greyfriars Kirkyard”, infieren que una mente alterada por el terror puede convertirse en una especie de portal con el “más allá” y alertan sobre espectrales entes que “utilizan” los temores humanos para tornarse visibles en la perturbadora sección donde se encuentra el famoso “Panteón Negro”.
En diversas regiones de los Estados Unidos, muchos cementerios connotan significancias de brujería y contactos con los habitantes del “Inframundo”. Tal es el caso del pequeño Cementerio Stull ubicado en Kansas y conocido sin eufemismos como “una de las siete entradas al Infierno”.
Su escalofriante territorio se divide en húmedas parcelas de acuerdo con la causa de cada fallecimiento. De tal modo que aquí se suceden en procesión los sectores destinados a suicidios y a crímenes, así como a muertes supuestamente provocadas por “trabajos” de magia negra y advocaciones al Demonio.
El mito urbano más conmocionante recuerda el caso de un cuidador que fue testigo de la manifestación del Diablo junto a una lápida y que luego de presenciar esa visión, se quitó la vida. También el cementerio “Bachelor’s Grove” cuenta con el dato estadístico de presentar poco menos de cien tumbas, en virtud de que muchos pobladores “eligen” otro destino terrenal.
Supuestamente, la visitas inoportunas del fantasma de un viejo granjero vestido con un jardinero propio de mediados de los años 50 y portando un hacha de gran tamaño, son las causas que provocan un rechazo de plano para enterrar en “Bachelor’s Grove” a los cuerpos.
Hacia la zona sureste de Norteamérica, el popular “Cementerio de Saint Louis” cuenta con el particular escenario de ataúdes elevados sobre montículos para evitar que sean tapados por las frecuentes inundaciones de la región.
Este cementerio acoge a víctimas de ritos vinculados al vudú y su monumento más representativo es la lápida que recuerda a Marie Laveu, oriunda del estado de Luisiana, considerada la “Reina del Vudú” y enterrada en 1881.
Lo cierto es que, más allá de los tenebrosos escenarios en los cuales “aquellos que nos precedieron en el camino de la vida descansan”, el periplo existencial propone disímiles miradas ante ese gran “tal vez”. Mientras para algunos todo termina en un cementerio, para otros es la apertura por la cual las almas se despojan de su ropaje terrenal y se fusionan con la eternidad.
Por caso, en Italia, la tétrica “Cripta de los Capuchinos” está “decorada” por los huesos de miles de frailes. El lugar es aterrador y muy pocos viajeros soportan esa macabra visión. Pero una antigua inscripción tallada en sus muros recuerda que al fin y al cabo “Lo que tú eres ahora, nosotros lo fuimos. Lo que nosotros somos ahora, tú lo serás”. Carpe Diem.
LEYENDA: UNA VISITA A BURSLEM PARA VER A “BLOODY MARY”Si bien el cementerio de “Burslem”, en Inglaterra, cuenta con sepulcros que cobijan a fallecidos que habitaban en sus vecindades, también es el escenario donde vive la leyenda de una joven llamada Molly Leigh quien fuera acusada de ejercer la magia negra para lanzar infortunios sobre sus vecinos.
Las desgracias atribuidas a ella iban desde arruinar la leche de las casas hasta sabotear los negocios locales. Una de las historias más curiosas es la de Thomas Spencer, un pastor local al que Molly supuestamente maldijo, provocándole un estado que imitaba la embriaguez durante tres semanas.
Incluso hay quienes dicen que el espectro de Molly se apareció ante él. Pero curiosamente, otras versiones señalan que Molly Leigh era una dama benefactora, generosa con los feligreses de la capilla lindante y protectora de los humildes. Lo singular de la historia es que una vez muerta, se dio a conocer el testamento firmado por la propia Molly en la cual destinaba todas sus pertenencias a obras de caridad.
Al parecer, muchos interesados no fueron incluídos en dicho documento y la catalogaron de “bruja post mortem”. A pesar de esto, los investigadores de leyendas urbanas aún insisten en que, si alguien visita su tumba en la noche de Halloween y da dos vueltas a su alrededor mientras pronuncia su nombre, Molly regresa de entre los muertos para danzar envuelta en su vestido ensangrentado, en un ritual que recuerda al de “Bloody Mary.
(*) Periodista, investigador de temas sobrenaturales

