REVELACIÓN

La KGB y el Instituto de Parapsicología

Reconocido ajedrecista aseguró que la expolicía secreta rusa lo utilizó

Por Prof. Antonio Las Heras (*)
alasheras@hotmail.com

Si, la KGB contó con el Instituto de Parapsicología, secreto, donde formaba agentes capacitados para usar su poder extrasensorial. Por ejemplo, para interferir los pensamientos de un enemigo.

Claro que lo usaron especialmente con fines políticos”, explicó el reconocido ajedrecista Víctor Korchnoi durante una entrevista exclusiva cuando visitó Buenos Aires en 1993, invitado por Miguel Najdorf para que participe en uno de sus torneos magistrales. La afirmación no es temeraria y tiene mucho fundamento.

Porque quien expresó esas palabras es el gran maestro internacional de ajedrez Korchnoi, uno de los más importantes del siglo XX, que sufrió más que en carne propia, diremos en mente propia, la acción de los paragnostas (se llaman así quienes tiene desarrolladas sus dotes extrasensoriales) de la KGB (la entonces tan temida policía secreta de la que û dicho sea de paso û también integró Vládimir Putín, el actual hombre fuerte de Rusia).

Eran tiempos en que existían la Unión Soviética, el Muro de Berlín era una realidad palpable y aún nadie pensaba (abiertamente al menos) en la Perestroika. Korchnoi, con poco más de sesenta años de edad, varios enfrentamientos por el titulo mundial de ajedrez en su haber y una lucidez envidiable, me concedió una entrevista exclusiva para conversar no sobre el juego-ciencia y sí sobre parapsicología, control mental, relajación y yoga.

Intervención a distancia
De paso por Buenos Aires, donde participó en el torneo Magistral Miguel Najdorf (obtuvo el tercer puesto), el maestro ajedrecista se mostró muy predispuesto a recordar los match con el ruso Anatoli Karpov por el titulo del mundo.

En esas dos ocasiones, Korchnoi resultó perdedor. Nuestro entrevistado lo atribuye, especialmente, a haber sufrido la acción de personas capacitadas por la KGB para interferir û a distancia û pensamientos ajenos, generando además nerviosismo y buscando quebrar toda posible concentración mental en la mente de la víctima elegida.

Cuando uno compite por un titulo mundial, y cada minuto de reloj cuenta, aún el mejor practicante de control mental comienza a perder la calma.

Surge el estrés y los nervios se pueden apoderar de uno. Y en esas condiciones un parapsicólogo puede hacer milagros sobre el jugador, explica Korchnoi con entusiasmo. El maestro del ajedrez nació ruso, aunque está nacionalizado suizo desde hace tiempo.

Abandonó su tierra natal desconforme con el antiguo régimen político. Y, entonces, nos aclara por si alguna duda subsistiera, las autoridades soviéticas hicieron cuanto pudieron para perturbarlo. Según su relato, entre algunas medidas implementadas por las autoridades rusas en su contra, no dejaban salir del país a la que entonces era su esposa y tampoco se lo permitieron a sus hijos.

Agrega que durante los certámenes de ajedrez en los que intervenía en su país, los agentes rusos colocaban en la primera fila a personas con poder extrasensorial desarrollado a efectos de perturbarlo telepáticamente e impedir que estuviera en las condiciones necesarias para jugar con éxito. “Sin embargo no me deje estar”, confiesa orgulloso Korchnoi.

Lo que hizo fue traer de Filipinas a dos personas también entrenadas en parapsicología para que lo ayudaran a contrarrestar los efectos de quienes actuaban para perjudicarlo. A partir de ese momento, “mi performance en el encuentro mundial mejoró, aunque no fue suficiente para ganar”, señala.

El reconocido ajedrecista mundial, quien goza de gran respeto en ámbito del jaque mate, aconseja la práctica de ejercicios de relajación y concentración como pilares para poder pensar con eficacia. Sin embargo, se cuida de no revelar todos sus secretos. Sonríe ante nuestras preguntas, y agrega: “Llevo 40 años de ajedrecista profesional y aún hago papeles destacados. Quiere decir que tengo una buena concentración mental”.

Luego un prolongado silencio, mientras la sonrisa queda embozada en los labios, accede, finalmente a revelar algo de su vida privada. Quizás es la primera vez que los hace. “En momentos muy especiales, cuando siento estrés por ejemplo, practico ejercicios de yoga. Son muy aconsejables. Pero, en general no lo necesito”, detalle y concluye destacando sus habilidades: “Alcanza con el dominio que ejerzo sobre mí a través del entrenamiento mental que tengo”.

HISTORIA: LA CONTOVESIAL FINAL DEL MUNDIAL DEL ‘78
Entre julio y octubre de 1978 el mundo del ajedrez se revolucionó en Filipinas durante el duelo por el título mundial, entre el monarca ruso, Anatoly Karpov, de 27 años, y el primer ajedrecista exiliado del régimen de la URSS, Víktor Korchnoi, de 47. 

En torno a esta competencia ocurrieron giros políticos, espionaje, paraonia y fenómenos de la parapsicología. Las acusaciones cruzadas obligaron a la intervención de Jimmy Carter, el entonces presidente de EE.UU., y de Margaret Thatcher, la Primera Ministra Británica, que le transfirieron los reclamos al presidente del Soviet, Leonid Brézhnev.

Los hechos que marcaron el campeonato mundial de ajedrez incluso sirvieron de inspiración para el film La Diagonale Du Fou (La diagonal del loco) ganadora del premio Oscar a la mejor película extranjera (1984), y a la Ópera Rock Chess, con gran éxito de carteleras en Londres y Nueva York.

El duelo entre Korchnoi y Karpov por el título mundial de ajedrez, en poder del norteamericano Bobby Fischer, que había vencido a Boris Spassky, en Islandia en 1972, llegaría a su fin después de 60 días y 24 partidas, en que el joven Karpov se impuso por 12,5 a 11,5.

Tras el final de la ceremonia de premiación, Korchnoi justificó su derrota acusando a las autoridades soviéticas, al Comité de Deportes y a la Federación Rusa de Ajedrez de favorecer a su rival. “Karpov contó con un ejército de maestros antes y durante nuestro encuentro; incluso figuras como Tal y Geller analizaban sus partidas.

En cambio a mis ayudantes (Smyslov y Bronstein) los enviaron a competir al exterior”, dijo sin rodeos. 

Y agregó: “esta preferencia sucedieron por dos factores fundamentales: Karpov no sólo es miembro del partido comunista, sino que además es veinte años más joven y por lo tanto con mayor proyección. Yo, en cambio, soy ruso por adopción y judío de origen”.

(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicología y de la Asoc. Junguiana Argentina

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