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¡Revelador! Detalles de antiguas sectas secretas

HISTORIA. Un recorrido por extrañas sociedades y por sus enigmáticos personajes: 

Por Carlos Parodi (*)
carlosparodi64@gmail.com

Ubicados en polvorientos anaqueles y detrás de voluminosos tratados sobre ciencias políticas ycreencias religiosas, muchos libros de historia preservan un olvidado lugar para aquellas obras que versan sobre las antiguas sociedades herméticas.

Aquellas mismas que postulaban extrañas inclinaciones devocionales y por ende, distintas visiones del mundo.

En tal sentido, en la vieja Europa fueron surgiendo sociedades secretas y personajes tan solitarios como enigmáticos que basaban sus creencias en doctrinas ocultistas y esotéricas, provenientes de Egipto y de la Mesopotamia.

Por ejemplo, en la antigua Caldea, existió la misteriosa sociedad de los “Anunakis” que fueron adoradores de los espíritus endemoniados y que realizaban sus ritos en parajes desolados.

Los “Anunakis” no aceptaban a nadie que previamente no hubiese atravesado por experiencias vívidas con los seres elementales de la naturaleza, tales como los gnomos, hadas y otras entidades espectrales.

En tanto en Egipto, una fraternidad secreta y ocultista la conformaron los “Ofitas”, quienes hacían gala de su sabiduría ancestral así como de sus poderes adivinos. Como si fuera poco, también practicaban la “Necrolatria” o “culto supersticioso a los muertos”, siendo su símbolo inicático una gran serpiente alada.

Entre castigos y encapuchados
De esta forma, oscilando entre lo profano y lo sacro, las diversas prácticas y ceremonias tuvieron por protagonistas a los integrantes de estas macabras sociedades.

Dentro de la historia universal, la Edad Media representó el epítome de estas extrañas cofradías. Tal es así que durante el Medioevo en la región de Perugia, Italia, nació la sociedad de los “Flagelantes”, también conocidos como “Disciplinantes”, quienes se castigaban corporalmente a sí mismos para expiar sus pecados y de paso alejar a los demonios.

Lo escalofriante de esta aberrante disciplina doctrinaria era que sus macabros “actos” los realizaban en plazas y espacios de dominio público. Otra sociedad secreta llamada los “Encapuchados” surgió en Gran Bretaña en el siglo XIV. Era una “orden” extremadamente religiosa que se consideraba muy ensimismada con los poderes divinos.

Su sesgo característico era que al ingresar a las abadías nunca se quitaban las capuchas, razón por la cual nadie podía conocer sus verdaderos rostros, lo cual provocaba que no pocos feligreses los catalogaran como agentes enviados del “Innombrable”.

Un personaje enigmático del siglo XIV fue el astrónomo, óptico, médico, biólogo y matemático italiano Gerólamo Cardano (1501-1576) de quienes sus alumnos señalaban que podía “desdoblarse” y aparecer en distintos claustros a la vez. Por esta causa, generó un grupo de fanáticos seguidores.

Pero Cardano se negó a pertenecer a una sociedad de la cual él mismo fuese su guía, ya que le alcanzaba con sentirse acompañado por un “espíritu familiar” que lo guiaba. Cardano fue perseguido por la inquisición en Bolonia, Italia, y luego liberado, pero antes debió jurar que no iba a publicar jamás ninguna otra obra.

Lo cierto es que se trasladó a Roma y dejó para la posteridad dos libros titulados “La sutileza de los demonios” y el “Tratado de los sueños”, este último mencionado por Sigmund Freud (1856-1939) en “La interpretación de los sueños”.

En Francia, al ingeniero y militar Abraham Fabert (1599-1660) sus enemigos le tenían terror ya que atribuían el éxito en todas sus batallas a la misericordiosa ayuda del “Demonio”, en virtud de que sus lecturas predilectas antes de enfrentar al enemigo, versaban sobre antiguas obras de maestros ocultistas.

Quedó en los márgenes de la Historia como el “Mariscal del Diablo” y dejó tras de sí una sociedad de “endemoniados” admiradores. Haciendo culto al infierno, en Inglaterra entre 1750 y 1770 funcionó una aristocrática sociedad secreta pomposamente denominada “El Club del Fuego Infernal”.

Aglutinaba a personajes de la alta burguesía que se reunían para cultivar el hedonismo y todos aquellos placeres mundanos de la existencia.

Al comienzo, sus actividades fueron miradas de reojo por otros sectores ya que se rumoreaba que entre los muros de los castillos se realizaban rituales satánicos. Pero todo fue rápidamente olvidado cuando se supo que esas bacanales eran destinadas a intelectuales y a políticos en “ascenso”.

Al punto tal, que uno de los habitués fue un tal Benjamín Franklin (1706-1790) futuro padre fundador de los Estados Unidos, con lo cual el “Club Infernal” con el tiempo pasó a mejor vida, o acaso tomó otra fisonomía y eligió otros intereses.

PODEROSOS: EL ENIGMA DE LOS ILUMINADOS

Durante los tiempos del cristianismo se llamaba “Iluminados” a los iniciados en los misterios y en las doctrinas esotéricas. Siglos después, se los consideró una rama de la corriente del “Iluminismo”.

Pero lo cierto es que esta sociedad secreta se legitimó en mayo de 1776 cuando un grupo de intelectuales y políticos se autoproclamó como los “Iluminados de Baviera”.

Se reconocían así mismos como un exclusivo grupo de filántropos apoyados en los basamentos filosóficos de la “ilustración” y el “positivismo”. Adoptaron la imagen del “Búho de Minerva” como simbolo de visualización de ese Nuevo Mundo al que aspiraban.

Con el paso del tiempo y a raíz de su expansión hacia otros países, comenzaron las sospechas sobre el verdadero motivo de su existencia. Muchos investigadores vinculan a los “Iluminados” a una “elite de poder mundial” y al dominio total de los recursos del planeta.

(*) Investigador paranormal y ufológico

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