REVELADOR

Visitas fantasmales de la abuela de Penélope Cruz

RELATO. Mónica Cruz, hermana la reconocida actriz internacional, afirma que percibe el espíritu de Modesta, la abuela, en su casa

La historia en primera persona. Recientemente, Mónica Cruz, hermana menor de la famosísima actriz internacional Penélope Cruz fue invitada al citado ciclo, y allí se explayó en una vivencia que la tiene a mal traer.

La artista acudió a los estudios de la TVE junto a Raquel Sánchez Silva y María Escoté, sus compañeras en “Maestros de la costura”. Entre los pormenores laborales, risas, anécdotas y más, hubo espacio para hablar de fenómenos esotéricos.

 Cuando fue el turno de Mónica decidió explayarse, ya que parece que se está haciendo una experta en la materia, sobre inusuales eventos que así denunció públicamente. Ante la pregunta del conductor que indicó “¿Tu vives bajo el mismo techo que el espíritu de tu abuela Modesta?”, Cruz respondió asintiendo con la cabeza: “Sí, va y viene”. 

Y al pedirle que cuente más, aclaró: “Me da igual que alguien piense que estoy para allá, porqueson cosas que uno siente”, ha dicho la actriz antes de empezar con su historia.

“Yo no sabía qué estaba pasando en mi casa, pero sabía que había alguien que quería que yo me enterara que estaba ahí. No se ve, pero lo notas que está al lado, mucha gente me entenderá. Hubo un día que yo me iba a las 6 de la mañana, que estaba grabando ‘La que se avecina’ y me senté en el porche, y aquí (a su izquierda) tengo una habitación, con una ventana, donde siempre estaba eso como más cargado, era mi habitación de antes, ya no la uso más, que yo notaba ahí como que me estaba mirando. Ahí me dio un poco de miedo y me bajé al jardín, me fui a esperar el coche a la calle, y dije ¡vale! quiero saber quién es y qué quiere, porque yo creo mucho en esas cosas, y sabes, tú lo puedes ayudar a alguien que está ahí en medio de la nada, o te quiere decir algoà no lo sé”, manifestó con total seriedad ante el más absoluto silencio de sus colegas, el presentador, productores, técnicos y el público presente.

Sobre su experiencia, recordó: “Llamé a Iker Jiménez y a su mujer, que les conozco porque nuestras hijas comparten cole. Entonces me mandaron a Aldo Linares, el de Cuarto Milenio, lo llamé y le dije mirá me pasa esto quiero saber, porque yo sé que ahí hay alguien que quiere que sepa que está. Yo sé que está pero quiero saber quién es”, manifestó y agregó: “Sino es alguien que me interese, ayudarle para que se vaya”. 

Sin reparos, continuó: “Cuando llegó Aldo, él nunca había estado en mi casa, no nos conocíamos nunca había venido a mi casa y yo necesitaba saber que estaba pasando ahí, es mi casa, está mi hijaà y entonces sube la escalera del porche y le veo que mira a esa ventana que les decía antes que me estaba dando miedo y le pregunto si está, si es una presencia femenina y me dice que sí. Se puso a investigar y me empezó a decir cosas, que es mi abuela y me dijo cosas tan bonitas como que las mujeres se tienen que ayudar, que estaba ahí para la crianza de mi hija. Que estaba muy orgullosa de cómo había evolucionado, o sea, me dijo unas cosasà mira, se me pone la carne de gallina”, reconoció la hermana de Penélope. 

Más tarde, indicó: “Pasé de la incertidumbre de decir hay algo acá, o abuela me voy cuida a la niña, asíà y la abuela ahí controlando”. 

Por último, la actriz reconoció que ya le contó a sus hermanos sobre las “visitas” de su familiar. “Mi abuela me decía que a veces iba a casa de Pe, porque vivimos todos en la misma calle” y afirmó que a su cuñado “a Javier (Bardem) le dan miedo estas cosas entonces que no iba tanto.

EN COMPAÑÍA: SIN MIEDO Y AGRADECIDA POR LA PROTECCIÓN

La entrevista tuvo su punto fuerte cuando Mónica reveló toda su historia, por eso el conductor continuaba indagando. 
En paralelo, sus colegas no podían salir del asombro y aportaban preguntas para despejar sus curiosidades. Así, en tono jocoso le preguntó si era normal que la difunta abuela quede al cuidado de su hijita y al respecto Cruz, aseguró que la menor también evidenció la presencia siendo prácticamente un bebé.

En esta línea explicó: “Han pasado unos años, pero la niña, que en ese momento tenía tres años, me decía que no quería entrar en esa habitación porque a veces le hacían cosquillas, yo ahí no le contaba nada, ahora a mi hija de estas cosas le hablo con naturalidad”.

Tal es así que mencionó que tanto ella como la nena ya se acostumbraron a vivir con esta “compañía”: “Yo a veces digo ‘mira, huele a la abuela, ya ha venido la abuela’, porque yo la hueloày pueden pasar tres meses, seis o un año”. 

Al concluir, señaló que no siente miedo y que cree que estos espíritus están allí, y aparecen, funcionando como símbolos de protección. Por eso, se mostró agradecida y hasta bendecida por la presencia.

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