14 años de prisión para menor por el sangriento crimen de un colectivero
El delincuente, de 17 años, cumplirá la sentencia en un instituto hasta que tenga la mayoría de edad. Luego, irá a la cárcel de Melchor Romero. El hecho ocurrió en Virrey del Pino en 2018.
El Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil Nº 1 del Departamento Judicial La Matanza condenó a 14 años de prisión al menor V.D. L. B. (17 años) por el delito de homicidio agravado por alevosía y por el uso de arma de fuego en concurso real con robo calificado por el uso de arma de fuego del que fuera víctima el conductor Leandro Alcaraz, chofer de la Línea 620 asesinado mientras manejaba el interno 103 de esa compañía y se encontraba descendiendo pasajeros en la parada de colectivos en la localidad de Virrey del Pino, partido La Matanza.
LEÉ MÁS: Entre risas, confesó el asesino del colectivero
A la resolución judicial, adoptada por el juez Daniel Oscar Testi, se llegó luego de que el joven se declarara culpable del crimen del colectivero y confesara que había estado en el transporte público junto a su hermano, mayor de edad y hoy detenido, a la espera del juicio como coautor del brutal asesinato.
El Fiscal de Responsabilidad Penal Juvenil interviniente, Emilio Spatáfora, fue quien solicitó la pena, al considerar como agravante el hecho de que el menor estuvo prófugo hasta casi seis meses después del hecho.
LEÉ MÁS: Declaran culpable a joven que mató a colectivero en discusión por la SUBE
El hecho ocurrió cerca de las 17 del domingo 22 de abril del año pasado, a poco de llegar a la parada situada en Santiago Bueras y Concordia, en Virrey del Pino. Leandro recibió un balazo en el tórax y otro en el cráneo, ambos efectuados con un revólver calibre .38, que fue el arma encontrada en la mencionada mochila del inodoro en la vivienda de los ocho detenidos en total que tuvo el caso.
Según la descripción del hecho que reconstruyó la propia justicia, el colectivo estaba prácticamente completo al momento del brutal ataque, a punto tal que los pasajeros "comenzaban a descender por las ventanas porque no podían abrir las puertas", como declararon varios testigos presenciales. Todo se inició con una discusión por la tarjeta SUBE.
“Los malvivientes no trepidaron en disparar un arma de fuego hacia el interior del interno 103 de la línea 620, sin miramiento alguno acerca de otras posibles víctimas del ataque armado, lo que objetivamente aumenta el contenido injusto del hecho endilgado”, sentenció el juez.

