INFORME ESPECIAL

Aumentan los casos de grooming: cómo impacta la Inteligencia Artificial en este delito sexual contra menores de edad

Legislado desde el 2013, el crimen de acosar a menores por las redes sociales con fines sexuales crece con la velocidad de la tecnología. Qué dicen las estadísticas, cuánto agrava la incursión de la Inteligencia Artificial y qué recomiendan desde Grooming Argentina, la ONG que impulsa políticas para prevenir sobre el tema.

No abrirle la puerta a un extraño. No irse ni hablar con gente que no conocemos en lugares públicos. Con estas dos premisas hemos crecido y repetimos hasta el hartazgo a nuestros hijos para cuidarlos. Pero ¿qué pasa cuando el extraño ya no tiene que acercarse físicamente a tu casa o tu hijo para querer hacerle daño se disfraza de niño, lo contacta por redes sociales o juegos en línea y hace un trabajo minucioso para ganarse su confianza y ejecutar desde allí su plan siniestro? De eso hablamos cuando hablamos de grooming: el acoso sexual a niños, niñas y adolescentes a través de medios digital y generalmente es perpetrado por personas adultas, de cara a establecer contacto con fines sexuales.

En el manual del acosador hay pasos estratégicos que realizan para ganarse la confianza de la víctima. En primer lugar, simular ser una persona menor creándose más de un perfil falso y generando muchas identidades. Allí adaptan su lenguaje al niño según la edad de su “presa”. Luego aprovechan la información que los chicos (y los adultos) comparten en las redes sociales sobre sus gustos y así entablan amistades en juegos en línea de moda para conseguir información personal.

Con el tiempo, que pueden ser meses e incluso años, el adulto fortalece el vínculo hasta lograr que la niña, el niño o el adolescente pueda olvidarse que del otro lado hay un desconocido y pase a considerarlo un amigo. Ahí empieza el problema. El trabajo hormiga hecho por el acosador en línea pasa, entonces, a ejecutar su cometido: pedirle a la víctima fotos o videos con contenido sexual. Cuando lo consigue, chantajea y amenaza con hacer público ese material si no envía nuevas fotos o videos o si no acepta un encuentro personal.

La posición de poder en la que está la persona acosadora se refuerza por su adultez y por la vergüenza que siente la niña, niño o adolescente al enterarse de que pudo exponerse ante alguien más grande que puede hacer público el material privado.

En otras ocasiones, la persona acosadora obtiene fotos o videos sexuales de la víctima sin necesidad de contacto previo, mediante el robo de contraseñas, hackeo de dispositivos o de cuentas. Después, inicia el período de chantaje que incluye amenazas para sus familiares o amigos.

El grooming, sin duda, es la puerta para otros delitos aun más graves como pueden ser la pornografía infantil, la trata de personas, el abuso sexual o incluso el homicidio.

Desde diciembre del 2013 fue incorporado el grooming como delito al Código Penal. El artículo 131 establece una pena de prisión de 6 meses a 4 años al que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma. Y si bien tipificar el delito fue importante, las tecnologías avanzan a pasos más rápidos que la legislación vigente.

“Es una pena simbólica, excarcelable y que no se condice con el padecimiento de la víctima. Hay que trabajar en la instauración de un sistema unificado de los groomer, desde el campo normativo quedaron obsoletas las normas”, aseguró Hernán Navarro, fundador y director de Grooming Argentina.

Es que el avance de la tecnología va por el ascensor, y las normas que regulan esto, por las escaleras. Un gran ejemplo es la irrupción de la Inteligencia Artificial. “La I.A. cambia el paradigma, porque el pedófilo no tiene que sacar la foto o filmar, si no que fabrica el material en la deep fake: allí suplanta los datos biométricos de un usuario con otro. Con el material, extorsiona al menor: si no me mandas fotos, yo lo viralizo. Por ende, la pedofilia tiene en sus manos la chance de construir el elemento de coacción. Es gravísimo, agregó preocupado.

En concordancia con esto último, acota: “En España están explotando casos de adolescentes que utilizan la I.A para ridiculizar a sus compañeros, y ni siquiera es un delito porque no está legislado: desnudan a las compañeras y las suben a los grupos de Whatsapp. Por eso acá los colegios cada vez se interesan más justamente al no haber políticas públicas sobre educación digital. Grooming Argentina está teniendo una demanda alta de dictado de jornada en las escuelas y formación docente. lo trabajamos en triagge: niños docentes y familias, las tres patas fundamentales”.

La ONG que dirige, sin duda, abarca un nicho olvidado por las autoridades gubernamentales: “Los estados aún no han reconocido este tipo de luchas. Con la misma vehemencia que se lucha contra el narcotráfico se debería luchar contra la pedofilia. No existen políticas públicas que enfrenten directamente a la pedofilia”.

Aumentan los casos de grooming: cómo impacta la Inteligencia Artificial en este delito sexual contra menores de edad
Dos de cada tres niños, niñas y adolescentes que hablan con desconocidos en juegos online, reciben solicitudes de noviazgo (Imagen ilustrativa).

Dos de cada tres niños, niñas y adolescentes que hablan con desconocidos en juegos online, reciben solicitudes de noviazgo. De ese universo, una de cada tres recibe solicitudes de desnudez. Cuatro de cada diez niñas y niños tienen su primer dispositivo móvil con acceso a Internet antes de los 9 años. “Se emancipan digitalmente de sus padres”, acotó Navarro. Con todos los riegos que ello conlleva.

Si a esto le sumamos que 8 de cada 10 chicos considera que sabe más que sus padres/tutores sobre tecnología, ignorando los consejos que puedan darle, y que un sólo perfil “groomer” puede tener 200 conversaciones en simultáneo con potenciales víctimas, el cóctel es explosivo.

Un chico en un cuarto, con un teléfono, está en un boliche o en un estadio de fútbol todos los días. Nosotros pensamos en clave física y no en clave digital. Si el chico está físicamente cuidado al lado mío, en realidad puede estar siendo víctima digitalmente. Y no son dos mundos: es uno solo. Desde primaria hay que activar el criterio de corresponsabilidad”, concluyó Navarro apuntalando la idea de que antes que nada, hoy en día, somos ciudadanos digitales. Y debemos educarnos para cuidarnos, y cuidar sobre todo a los más vulnerables.

El dilema de darle o no un celular

Consultados por Crónica, padres coincidieron en que quieren “retrasar lo más posible” el darles un teléfono celular a sus hijos y que, de hecho, algunos acceden a dárselos “porque los compañeros tenían”.

La pandemia además, precipitó el acceso a uno por el contexto de encierro. “Se lo dimos justo cuando cayó la pandemia. Yo le hablé de los cuidados. Un tiempo largo después tuvo Instagram, yo tenía la clave. Y cuando ya entró a la adolescencia le dejé que cambie la contraseña y ya no tuve acceso”, comentó la mamá de un ahora adolescente.

Y al tiempo agrega el capítulo de los juegos online: “Antes de tener celular ya jugaba en línea en la Play. Él solo podía jugar con compañeros que conocía físicamente, porque a veces jugaba el amigo del amigo y se armaban unos bardos tremendos en el grupo, se peleaba se bloqueaban”.

Por M.B.

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