Estudiante de enfermería y fanática de los rollers: quién era Erika Álvarez, la joven asesinada en Tucumán
La joven tenía 26 años. Su cuerpo fue hallado en un basural de la capital tucumana.
El hallazgo del cuerpo de Erika Antonella Álvarez en un predio de residuos del barrio Manantial Sur, en Tucumán, conmocionó a todo un pueblo y derivó en una amplia investigación para determinar las circunstancias de su fallecimiento. La víctima, de 26 años, mantenía una rutina activa en la capital tucumana, combinando sus estudios superiores con actividades deportivas que compartía en sus redes sociales.
Álvarez era estudiante de la carrera de enfermería. Según los mensajes y registros compartidos por su entorno tras el hecho, la joven dedicaba parte de su tiempo libre a uno de sus principales hobbies: patinaje sobre rollers
Erika vívia sola desde hacía seis años. Su domicilio se encontraba ubicado a escasa distancia de la casa de sus padres, donde también viven sus hermanas, lo que facilitaba el contacto constante con su núcleo familiar.
Sus allegados la describieron como una persona que mantenía contacto permanente, lo que permitió establecer una cronología precisa: el último intercambio de mensajes ocurrió durante la madrugada del miércoles con su madre y una de sus hermanas.
Durante la jornada de su desaparición, se observaron indicios de su presencia habitual en su habitación, como el funcionamiento del sistema de aire acondicionado y la iluminación encendida. Estos elementos eran usuales en su conducta, dado que solía permanecer despierta durante la noche utilizando dispositivos móviles.
La reconstrucción de sus últimas horas indica que fue vista por una vecina alrededor de las 7.30 del miércoles. Al momento de ausentarse de su hogar, Álvarez habría llevado consigo el cargador de su teléfono celular, un detalle que el personal policial considera relevante para determinar si su salida fue planificada o forzosa.
La confirmación de su identidad se produjo en una dependencia policial, donde su madre proporcionó detalles sobre los tatuajes que la joven poseía en su cuerpo. Esta descripción física permitió a las autoridades comprobar que el cadáver hallado horas antes en la zona sur de la ciudad pertenecía a la joven estudiante.
El informe médico legal de la autopsia reveló que la causa del deceso fue un traumatismo craneofacial grave con luxación cervical. Los peritos documentaron lesiones contundentes en la zona del rostro y la cabeza, además de un daño irreversible en la estructura ósea del cuello, previo al abandono del cuerpo en el basural.
En cuanto a las líneas de investigación, la familia planteó ante las autoridades y medios de comunicación la posibilidad de que el homicidio esté relacionado con redes de narcotráfico que operan en la provincia. Sin embargo, la justicia tucumana aún no ordenó detenciones ni confimó el móvil del crimen.
Como parte de la investigación, la fiscalía analiza los datos de sus últimos contenidos publicados en redes sociales para identificar posibles contactos recientes.
La ausencia de sospechosos impulsó a los familiares a organizar una concentración para este lunes a las 19.30 en la Plaza Independencia, con el objetivo de reclamar justicia y la identificación de los responsables del crimen.

