Femicidio en Chaco: la crucial declaración de una testigo clave que estuvo en la casa de los Sena
La empleada del matrimonio de los líderes piqueteros, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, declaró que el pasado 2 de junio, escuchó que Gustavo Obregón, le decía a su pareja Fabiana González, ambos detenidos, que había pasado "lo de siempre".
Como todos los viernes, desde hacía cuatro meses, el pasado 2 de junio, Rosana Ferreyra, llegó a la casa de los Sena, dispuesta a planchar, sin imaginar que ese sería el último, y que días después esta se convertiría en la posible escena del crimen del femicidio de Cecilia Strzyzowski. En ese contexto, la empleada brindó su declaración como testigo de lo que pasó ese día, la cual fue clave para reconstruir cómo se dieron los hechos a lo largo de esa jornada.
Ferreyra relató que el pasado 2 de junio llegó a la casa de los Sena, y Marcela Acuña, madre de César, le abrió la puerta. “Me organizo, me pongo a planchar y aproximadamente media hora o cuarenta minutos después de que yo me pusiera a planchar, bajó de la planta alta del domicilio y se puso a preparar mates la Sra. Marcela Acuña, porque me dijo que iba a salir", relató.
"Yo en ese momento la note muy rara, tipo triste y distraída, lo cual no era común a como ella estaba, dado que siempre es muy activa y te conversa. Y ese día que bajó, ella estuvo muy callada”, siguió Ferreyra.
La mujer de 39 años llegó a la vivienda a las 16 y se ubicó en el comedor donde abrió la tabla de planchar. Desde esa ubicación se escucha y se puede ver lo que pasa en la vereda.
"Gustavo ingresa a la casa, como que le mandaron buscando algo (…). No sabía dónde buscar y estaba desconcertado. Yo siempre soy de observar las cosas, pero nunca preguntaba nada, porque me reservo las cosas, no quiero pasar por metida. Gustavo en ese momento que se encontraba adentro del domicilio, recibe una llamada que presumo yo que era de la mujer Fabiana González, te digo esto porque cuando atiende el teléfono le dice ‘Hola ma’ y yo puedo escuchar que del otro lado le contestan: ‘¿Qué pasó?’. Gustavo responde: ‘Y lo mismo de siempre”, dice el testimonio de la planchadora.
Y agrega: “De ahí Gustavo se dirige otra vez para el garage, abre el portón que da hacia la calle Santa María de Oro, y hace otra llamada; entiendo que lo llama a César Sena, porque le dice: ‘Hijo, ¿vos vas a tardar mucho o cuánto vas a tardar?’ y puedo escuchar que le contestan del otro lado del teléfono: ‘Aproximadamente media hora’. Gustavo le repite: ‘Bueno, papi, yo te espero’, cortando el teléfono. Sale afuera y se sienta en el cantero que está afuera; yo puedo observar esto porque desde donde yo plancho se puede ver la parte de la vereda y el portón estaba abierto. Cuando él estaba sentado en el cantero, viene de golpe hacia adentro y me dice: ‘Dice la señora que levante todo nomás y que se vaya, que después ella le explica”.
La declaración de Ferreyra sobre los movimientos que hubo en la vivienda de los Sena, coincide con lo que declaró Gustavo Obregón, la "mano derecha" del clan, también detenido por el femicidio, y quien es señalado como el que habría ayudado a César a descartar el cadáver de Cecilia.
Según lo que declaró el propio Obregón, él fue a la casa de los Sena, cerca de las 17, a pedido de Acuña, quien le envió el mensaje: “Andá a ver a casa. Parece que hay un cuerpo y tengo miedo porque a César lo vi lastimado. Nosotros estamos por salir con Emerenciano. Nosotros nos vamos al barrio". Además, le pide que saque de la casa a la planchadora.
De acuerdo a la declaración de Marcela Acuña, ella descubre un "bulto", minutos antes de las 17, cuando estaba por salir con Emerenciano para el barrio que ellos manejaban.
De acuerdo a la cámara de seguridad de un vecino, Obregó arribó a la vivienda alrededor de las 17. Él le contó a los fiscales: “Ingreso al domicilio. Ahí había una señora que estaba planchando. Me voy, miro por atrás, por el fondo, estaba buscando por todos lados y me imaginaba mil cosas por esto que me había dicho Marcela sobre este cuerpo. Y le pregunto a la señora, de la cual no recuerdo nombre ahora, si ella había visto algo raro. Lo que me contesto que no. Entonces, ingreso adentro del domicilio (...). En los baños no había nada, en la primer pieza nada, en la segunda pieza de la izquierda nada, y en la tercera pieza en la que ingreso que se encontraría en la esquina de la pared pegada al baño, puedo observar un bulto largo, todo envuelto, parecía en una toalla freezada. Era un bulto largo, envuelto, que no tenía forma, por lo que yo vi parecía un cuerpo. En ese bulto, no pude observar nada, ni se si tenia manchas, porque estaba oscuro y cuando alumbré salí disparando hacia afuera”.
Luego le envió un mensaje a Marcela confirmándole la orden que le había dado. ‘Sí, señora, parece que hay un cuerpo’. Y le mando un sticker con la manito en la cabeza. A lo que Acuña responde: “Esperalo a César, no le digas nada porque no quiero que se asuste, y si tenés que hablar con Fabiana, hablá. Que no se entere de esto Emerenciano y decile a la señora que se vaya [por la planchadora]”.
El testimonio de Obregón continúa: "Después de que yo le diga esto a la señora, agarró su moto y se fue. Le llamo a Fabiana y le digo: “Fabiana, venía urgente a la casa del jefe” y corto la llamada.
De acuerdo al expediente, Obregón esperó a César Sena y juntos descartaron el "bulto", que sería el cadáver de Cecilia, quien está desaparecida desde el pasado 2 de junio, cuando ingresó a la vivienda familia de los Sena, a las 9.16 y nunca más salió. Al menos con vida.
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