Condenado en 2006 a diez años por prostituir a su hijastra cuando ésta tenía doce años, pagó esa deuda con la sociedad y volvió a la calle. Sin embargo, al poco tiempo, terminó detenido por violar a una joven, hecho que ahora finalmente confesó.

Acusado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”, el imputado debía sentarse en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal 1 de Oberá durante la semana que pasó.

Sin embargo, horas antes de responder ante los magistrados Francisco Aguirre, José Rivero y Lilia Avendaño, finalmente confesó su responsabilidad y aceptó la propuesta de juicio abreviado ofrecida por el Ministerio Público Fiscal.

Fuentes judiciales aclararon que no se dio el conocer el apellido del hombre, ya que se quiere evitar la revictimización de quien fuera su hijastra.

En 2005, Jorge Ramón cayó junto a un cómplice, que un tiempo más tarde, fue absuelto. Los detalles del caso son aterradores: el hombre llevaba por la fuerza va la pequeña hasta la rotonda del denominado "Kilómetro 8" de Oberá, donde la ofrecía a automovilistas y transeúntes.

Gracias al relato de la menor ante la justicia, se pudo saber que su padrastro le enseñaba a su hija como cuidarse para no quedar embarazada e incluso le vendía profilácticos.
 
Acechaba en la noche
 
Esta vez fue una joven de 19 años, domiciliada en el barrio "Docente" de Oberá la que lo mencionó ante los efectivos de la UR-II. La muchacha contó que la noche anterior llegó de su trabajo, tomó los medicamentos que ingería a diario y se acostó.

Lo que la joven madre nunca imaginó que su vida cambiaría para siempre. Alrededor de las 2 de la mañana, el sospechoso ingresó en la habitación que alquilaba, aprovechó que la víctima tenía sus funciones psicomotrices disminuidas y la violó.

El acusado volvió a ser Jorge Ramón. La mujer logró reconocerlo, al tratarse del mismo hombre que vivía en la casa del dueño del inquilinato.

El banquillo esperaba por el imputado, pero no hubo tiempo para el debate oral, ya que asumió su culpa y se declaró culpable.