Gauchito Gil: clausuran un santuario por no cumplir con los protocolos contra el Covid-19
En el lugar, uno de los templos más grandes del territorio Bonaerense, se reunió desde la madrugada un centerar de devotos que intentaban recordar al ícono pagano.
Mientras en diferentes puntos del país, se conmemora el día del Gauchito Gil, en la tarde del viernes la Policía de Florencio Varela clausuró el santuario del "santo" rebelde, por aglomeración de gente. Es que el Juzgado Federal de Quilmes dio la orden a partir de la denuncia de los vecinos que desde temprano observaron que en el lugar había más de un centenar de fieles que intentaban manifestar su devoción, sin respetar la distancia social, ni protocolos para prevenir el Coronavirus.
El hecho tuvo lugar cerca de las 14, en la calle Diagonal Los Quilmes, entre 1106 y 1108 de Ingeniero Allan, hasta donde llegó el personal del Comando de Patrullas 6 de esa localidad. Allí se encuentra desde hace años uno de los templos más grandes de la creencia popular que venera al “santo” y donde cada 8 de cada mes se reúnen miles de fieles que llegan con ofrenda de todo tipo.
Esa ciudad del Sur bonaerense ha demostrado su inclinación hacia el Gauchito Gil. Sólo en la zona del Parque Pereyra -lindera con Allan-, se levantan unos cinco santuarios más, con su imagen rodeada de ofrendas como envases de agua y cervezas, y las clásicas banderas rojas. En el operativo solicitado por el Juzgado, a partir de la denuncia de los particulares, se decidió imponer custodia durante la jornada, en cada uno de esos centros populares.
En el país, el personaje que no es avalado por la Iglesia Católica, tiene una larga tradición de santuarios en plazas o a la orilla de rutas y caminos. El otro gran santuario bonaerense está instalado en Rafael Calzada, movilizando además la comercialización de velas, imágenes y estampitas.
¿Quién fue el Gauchito?
La historia de Antonio Mamerto Gil comienza con una muerte injusta, asesinado hace casi dos siglos, después de una fiesta de San Baltazar, en Corrientes, donde lo degollaron con su propio cuchillo. Según insisten, el gaucho robaba y repartía esos bienes a los campesinos pobres.
Sus últimas palabras fueron para el verdugo: “Vos me estas por degollar, pero cuando llegues esta noche a Mercedes, junto con la orden de mi perdón, te van a informar que tu hijo se está muriendo de mala enfermedad. Como vas a derramar sangre inocente, invócame para que interceda ante Dios Nuestro Señor por la vida de tu hijo, porque la sangre del inocente suele servir para hacer milagros”.
Los fieles aseguran que cuando el sargento que ultimó al ícono pagano volvió a su casa, confirmó que su hijo estaba enfermo, por eso fue hasta el campo donde yacía el personaje ahora venerado, y le pidió perdón, convirtiéndose en el primero de sus fieles.
Como sea, más allá de las historias en torno al Gauchito Gil, sus fieles deberán esperar y organizarse un poco mejor, para el próximo 8 de febrero.

