Cristian Javier Sosa, de 52 años, procurador penal y vecino de Castelar, se presentó en la comisaría 3º de esa localidad bonaerense en el partido de Morón, y así quedó formalmente detenido acusado de lesiones graves por insultar y propinar una salvaje golpiza hasta dejar inconsciente a Claudio Bulgarella, el veterinario que atendió a su caniche antes de morir.

El violento episodio ocurrió el jueves pasado en una veterinaria situada sobre la avenida Hipólito Yrigoyen al 900, en el cruce con Belgrano, en Morón, donde Sosa y esposa, una abogada de 62 años, llevaron a su perra al lugar para que sea atendida y le fue regresada con una herida, que había sido suturada. Poco después, la perra falleció en la casa de la pareja.

Por ese motivo, Sosa y su esposa volvieron a la veterinaria a pedir explicaciones y en esas circunstancias, el acusado agredió al especialista provocándole una fractura de cráneo, mandícula y una herida grave en el ojo izquierdo.

Pese a la brutalidad de la golpiza, Sosa fue liberado en un primer momento, ya que la jueza de Garantías Nº4 de Morón Marianella Tschiffely no ameritaba una detención, aunque sí dictó una restricción de acercamiento de Sosa hacia el veterinario a pedido del fiscal Claudio Oviedo, de la UFI Nº5.

Luego se conoció que el acusado tiene condenas previas por robo, lesiones, tenencia ilegal de arma de fuego y robo calificado por el uso de arma de fuego. Como la última pena la cumplió en 2019 e ingresó al registro de reincidentes, entonces en caso de recaer en algún tipo de castigo por la agresión al veterinario será de cumplimiento efectivo.

De esa manera, la Policía fue buscarlo a tres domicilios y no lo encontraron. Se presumía que estaba prófugo hasta que se entregó este miércoles, acompañado de su esposa.