Las frases de los seis de los ocho rugbiers condenados por el crimen de Fernando Baéz Sosa en el documental sobre el asesinato
Máximo Thomsen, Enzo Comelli y los hermanos Ciro y Lucas Pertossi condenados a prisión perpetua dieron sus testimonio. Blas Cinalli, condenado a 15 años, también habló frente a cámara Ayrton Viollaz eligió no aparecer en imagen pero si dar su versión. Sus declaraciones.
Se estrenó la serie documental “50 segundos: el caso Fernando Báez Sosa” en la plataforma Netflix. Se reconstruye el asesinato del joven de 18 años en enero de 2020 en Villa Gesell, generó gran impacto al incluir los testimonios de seis de los ocho condenados.
Desde la cárcel intentaron justificar su accionar y hablaron de "arrepentimiento" y "vergüenza" ante sus seres queridos. Máximo Thomsen, Enzo Comelli y los hermanos Ciro y Lucas Pertossi condenados a prisión perpetua dieron sus testimonio.
Blas Cinalli, condenado a 15 años, también habló frente a cámara. Mientras que el sexto en dar su testimonio fue Ayrton Viollaz, condenado a 15 años, eligió no aparecer en imagen pero si dar su versión.
La docuserie, dividida en tres capítulos, cuenta también con la palabra de los papás de Fernando, abogados y periodistas que siguieron el caso.
Thomsen, uno de los señalados como principal responsable del ataque, fue quien más profundizó en el impacto personal y familiar del crimen. Contó que sus primeros días en prisión estuvieron marcados por la vergüenza, al punto de no querer recibir visitas de nadie.
"No quería que me venga a ver nadie porque tenía mucha vergüenza", admitió Thomsen y agregó: "Mi mamá me decía: ‘Yo sé que vos no hiciste nada’, pero le dije: ‘Mamá, estuve ahí. No quiero que te lleves ninguna sorpresa’”.
Al hablar de la noche del crimen, Thomsen se centró en el consumo de alcohol. "Habíamos llevado mucho alcohol de Zárate. Nos instalamos en la playa del centro y nos pusimos a tomar como a las cuatro de la tarde", detalló.
Sobre el ataque, aseguró que en medio de la confusión solo sintió "dos golpes" y su “conflicto fue con los de seguridad”. "En ningún momento miré quién estaba peleándose”, dijo.
Por su parte Ciro Pertossi consideró: “Nosotros ya estábamos condenados de antes. Era imposible que de ahí saliéramos con algo a favor”.
Hizo referencia a su padre: “Verlo a mi papá estar tan mal fue muy feo, pero también estoy muy agradecido, porque no le importó quién lo estaba viendo. Se plantó ahí a defenderme”.
“Esto me sirve para darme cuenta de la buena vida que tenía y no la valoraba”, agregó.
Desde la cárcelComelli fue más directo y contundente al expresar su pesar: "Estoy muy arrepentido de todo lo que pasó, 100%. Y me voy a arrepentir siempre. Sin intención de haberlo causado, pero arrepentido, al fin y al cabo”.
El hermano de Ciro, Luciano sostuvo que en el juicio se sintieron juzgados “por otro lado”. Expresó que la angustia familiar es inmensa, llegando a un punto de quiebre al ver a su padre defenderlo: "Me hace mal pensar en mi papá. Nunca en mi vida pensé en poner a mi familia en una situación así”. Dijo que la cárcel lo hizo "madurar muy rápido" y que ahora "reza mucho".
Cinalli también se refirió a la presión social sobre su entorno, aludiendo que pese a que "dicen que es de la casa la violencia", y afirmó que su mamá "nunca me inculcó la violencia a mí”.
Viollaz, que solo dio testimonio de audio, resumió el momento del homicidio: “Era de madrugada y estábamos borrachos. Ninguno tenía en la cabeza lo que había pasado”.
“Tengo esperanza, sé que en algún momento voy a tener que continuar con mi vida afuera de esto y espero que sea de la mejor manera”, agregó.
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