El oficial de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que ayer mató a un adolescente que llevaba un arma de juguete y pretendió asaltarlo en Monte Grande aseguró en su indagatoria que los cómplices del fallecido también estaban armados y que disparó para defenderse porque escuchó a uno de ellos decir “matalo que es rati”.

Fuentes judiciales aseguraron que se trata del oficial subayudante de la PSA Matías Arrúa (25), quien anoche recuperó la libertad tras declarar ante el fiscal Fernando Semisa, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 descentralizada de Esteban Echeverría, especializada en delitos de violencia institucional.

El policía, quien igual seguirá siendo investigado por el delito de “homicidio cometido en exceso de legítima defensa”, contó al fiscal que el hecho comenzó cuando los tres asaltantes lo sorprendieron en la puerta de la casa de su novia, también miembro de la PSA, en la calle Mariano Acosta al 300 de Monte Grande.

Según su relato, que también fue corroborado por su novia, los tres asaltantes estaban armados en el momento que fueron sorprendidos y les exigieron la entrega de todos los efectos personales, a lo que ellos no se resistieron y les dieron sus teléfonos celulares, pertenencias y las llaves del auto Volskwagen Gol con el que había llegado.

Cuando los ladrones se subieron al auto con intenciones de escapar, la novia de Arrúa ingresó al garaje y extrajo su arma reglamentaria marca Beretta calibre 9 milímetros y se la entregó al oficial.

"Arrúa tenía portación de arma solo para ser utilizada en el aeropuerto, mientras que su novia tenía portación extendida. Por eso, él no tenía su arma reglamentaria en el lugar y ella sí”, dijo una fuente judicial con acceso al expediente.

En ese momento, según el relato del oficial de la PSA y que también fue corroborado por la declaración de un vecino que declaró como testigo, escuchó a uno de los delincuentes gritar “matalo que es rati, es policía”.

Además, Arrúa le dijo al fiscal que escuchó un disparo proveniente del auto en el que se hallaban los delincuentes, lo que aún no pudo ser acreditado por la Justicia, ya que el arma que secuestraron dentro del vehículo es de juguete y no se hallaron ni vainas ni plomos que no sean del arma reglamentaria de la novia de Arrúa.

Ante esa situación, el policía explicó que comenzó a disparar para defenderse contra los ladrones, a uno de los cuales mató de cuatro balazos (tenía orificios de entrada y salida en la costilla dorsal izquierda, brazo izquierdo, oreja izquierda y hombro derecho), y puso en fuga a los otros dos.

Los investigadores dijeron que Arrúa realizó “entre ocho y nueve disparos” y que siete de ellos impactaron en el auto y uno en el frente de una casa.

El oficial de la PSA quedó inmediatamente detenido, pero anoche, tras su indagatoria y las declaraciones de varios testigos, entre ellos su novia, quedó en libertad por decisión del fiscal, quien entendió que no existe peligro de fuga ni entorpecimiento de la investigación.

Fuente: Télam