"Este Ministerio Público no va a pedir la prisión perpetua para Julieta Silva. Vamos a acusar por el artículo 80 inciso 1, en relación al artículo 81, letra a), en función con el artículo 82, es decir que actuó dolosamente, pero en estado de emoción violenta", fueron las palabras del fiscal en jefe de Homicidios Fernando Guzzo, en Mendoza, que sorprendieron completamente a los presentes en la sala donde se desarrolla el juicio por la muerte de Genaro Fortunato, y que desembocó en el pedido de 14 años de prisión a la acusada, desestimando la pena máxima.

Aseguró que la discusión entre Silva y Fortunato, previa al hecho, provocó que la imputada actuara bajo emoción violenta. El representante del Ministerio Público desarrolló los alegatos contra Silva, acusada de matar a su pareja en septiembre de 2017, en San Rafael. Todo parecía apuntar a que el fiscal iba a solicitar la pena máxima.

Previo a tipificar el delito, Guzzo aclaró que sostenía el homicidio doloso agravado por la relación de pareja, pero luego aclaró que fue cometido bajo emoción violenta. Sostuvo que algo sucedió luego de que la pareja salió del boliche, cuando Fortunato se golpeó con una baranda y Silva lo abrazó, lo consoló y se fueron juntos hacia el auto de ella, tal como lo captó una cámara de seguridad.

"En esos 200 metros que caminaron algo pasó, todos los testigos dicen que mantuvieron una discusión", explicó Guzzo, que eso provocó una emoción violenta en una mujer que estaba alcoholizada, con una personalidad propensa y que la llevó a actuar sin riesgos inhibitorios y a regirse por sus propios principios, lo que constituye la emoción violenta.

Por su parte, desde la familia de Fortunato indicaron que se encuentran "conformes" con los alegatos de Guzzo, pero que no coinciden con la pena que solicitó.