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Polémico fallo: determinan que el conductor de la Ferrari que hizo trompos en Avenida Lugones "no fue responsable" de las peligrosas maniobras

Las pericias indicaron que los trompos realizados con la Ferrari 456 GT “no fue responsabilidad del conductor” y que se debió a un tema relacionado al aspecto técnico del auto de lujo.

La fiscalía porteña concluyó con la investigación en torno a lo sucedido el pasado 1° de agosto, con el conductor de una Ferrari 456 GT realizando trompos en plena Avenida Lugones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que el dueño del vehículo fue imputado por la Justicia.

El fiscal Matías de Sanctis, quien está al frente de la Fiscalía N°7 porteña, concluyó en base a las investigaciones pertinentes que las maniobras peligrosas a plena luz del día y con la avenida repleta de autos “no fue responsabilidad del conductor” y que la causa quedará “archivada”.

Vale recordar que la Ferrari de Eduardo Juan Manuel Peña, un empresario de 60 años, realizó un derrape inesperado, cruzando de un carril al otro en cuestión de segundos. En el video que circuló en redes sociales se vio como el vehículo quedó de frente al tráfico, generando un riesgo inminente de colisión con otros autos, incluido una motocicleta que transitaba por el carril rápido.

Con la imputación del empresario, el fiscal solicitó al Automóvil Club Argentino (ACA) la designación de un perito especializado para que se pueda constatar "el tipo de maniobra" que llevó adelante el acusado a mitad de año. El trabajo de investigación también pasó a manos de la Comisión Deportiva Automovilística.

Sin embargo, fuentes del caso explicaron a un medio local que "los dos dijeron lo mismo, coincidieron en que ese tipo de auto no tiene control de tracción".

Y agregaron: "en el video se ve que, cuando intenta acelerar, pisa una línea blanca y que, tranquilamente, pudo haber perdido el control del coche porque ese tipo de vehículo no tiene control de tracción".

En detalles, el fiscal del caso consideró con los datos recolectados que "la maniobra riesgosa fue involuntaria" y que se trató de un tema técnico del auto de lujo.

De esta manera, el empresario se salvó de ser condenado con una pena que podía ir de 6 meses a 3 años de prisión, tras haber ocasionado "una situación de peligro para la vida o la integridad física de las personas mediante la participación en una prueba de velocidad o de destreza con un vehículo automotor, realizada sin la debida autorización de la autoridad competente".

Vale recordar que el fiscal no pudo corroborar quién iba al volante del coche al inicio del caso, pero el empresario dueño de la Ferrari se había presentado con su abogado a declarar por los hechos, pero sin aclarar si conducía él o no.

En tanto, De Sanctis había ordenado que el personal policial tomara fotografías del auto de alta gama, registrara el kilometraje y la documentación del conductor. Las llaves de ignición del rodado, así como todas sus copias, fueron secuestradas. Para asegurar la inmovilización de la Ferrari, se le colocaron fajas de seguridad.
 

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