El crimen del obrero de la construcción Harold Canelo Crespín (34) continúa conmocionando a los habitantes de la localidad de Pontevedra, en el oeste del Conurbano bonaerense. La investigación del caso arrojó en las últimas horas resultados impactantes.

La víctima era un obrero de la construcción de 34 años.

Todo comenzó cuando cuatro adolescentes que jugaban a la pelota en un descampado ubicado entre las calles Espejo y Portela comenzaron a gritar cerca de las 16 del jueves 18 de agosto. Sus padres llegaron al lugar y commprendieron la desesperación de los chicos.

Junto a un árbol, en el interior de una bolsa de arpillera, estaban los restos del hombre de 34 años. Cuando llegó la Policía Científica de la Bonaerense, certificó que se trataba de un torso al que le habían amputado parte de las piernas y los brazos.

 

Luego de unos días, los investigadores lograron identificar a la víctima, de nacionalidad peruana. También se supo que la víctima fue asesinada a puñaladas y golpes en la cabeza con una maza

En el marco de una investigación encabezada por el fiscal Sergio Dileo, por el análisis de las cámaras de seguridad y testimonios se descubrió que una de las presuntas asesinas era una joven de 23 años con la que Crespín tenía una relación ocasional, llamada Eliana Fuenzalida. Y que no habría actuado sola: al menos para encubrir el crimen habría tenido la ayuda de su tía Norma Beatriz González (41). Ambas fueron detenidas.

Eliana Fuenzalida, la principal acusada por el brutal crimen.

El presunto objetivo de las acusadas habría sido quedarse con la casa de la víctima. Crespín, quien había llegado desde Perú hacía casi 10 años, no tenía hijos ni otros familiares y vivía solo.

Según los investigadores pudieron ver en videos aportadas por vecinos, Crespín recibió el martes por la noche a “Eli” Fuenzalida en su casa, ubicada en la calle Espejo, justo a la vuelta de donde días más tarde serían encontrados sus restos.

Pasaron juntos la que sería la última noche de Crespín. “No era una pareja constituida ni formal, se veían cada tanto. Ella vivía con sus padres a pocas cuadras. Se habrían conocido porque él, que era obrero de la construcción, hizo algunos trabajos por la zona”, explicó uno de los investigadores a Infobae.com

Las cámaras de seguridad relevadas por el fiscal muestran al hombre de 34 años comprando en un quisco de la cuadra el miércoles a la mañana. Se lo observa con la misma remera roja con la inscripción “Lovewalk” con la que fue encontrado su torso el jueves. Esa fue la última vez que se lo vio con vida.

 

La principal hipótesis de los investigadores

La hipótesis de la fiscalía indica que el miércoles Crespín fue atacado en el interior de su casa. Según se desprende de la autopsia, primero recibió un fuerte golpe con una maza en la cabeza y, luego, fue acuchillado decenas de veces. 

Una vez muerto, alguien tomó una sierra y comenzó a cortarle sus extremidades. Se cree que primero comenzaron con las manos y luego siguieron con los brazos hasta el codo. Continuaron con los pies y las piernas hasta la rodilla.

De ninguna manera ("Eli") pudo haber actuado sola”, dijo la fuente. La supuesta atacante, quizá con ayuda de su tía, se deshizo de las extremidades del cuerpo en la madrugada ya del jueves, que hasta ahora no fueron encontradas, para luego descartar finalmente el torso en el baldío de la vuelta de la casa de la víctima.

En el mediodía del jueves, la joven de 23 años volvió al domicilio de Crespín, probablemente para buscar algunas de sus pertenencias. A las 14.21 de ese día, una cámara la captó saliendo de la propiedad mientras sonreía.

El auto con el que las acusadas se escaparon fue captado por una cámara

El Centro de Monitoreo local realizó el seguimiento de un automóvil, un Ford Escort LX 1.6 de cinco puertas), en el que se movían las imputadas.

Ese trabajo derivó en la detención de las acusadas, sumado a las tareas de la Jefatura Departamental y la Subsecretaría de Protección Ciudadana local.

Los arrestos se concretaron en la esquina de Charlone y Panamá. La mujer que manejaba el vehículo era González, alias “Normi”, tía de Eliana.

A las pocas horas, Eliana se negó a declarar pero su tía quería hablar. González dijo en su indagatoria que ella no participó en el crimen aunque, una vez enterada de lo que pasó, ayudó a su sobrina a esconderse

La mujer de 41 años también reveló el motivo del asesinato. "Normi" contó que la intención de su sobrina era apropiarse de la casa de Crespín.

Para la detenida (de 23 años) era un negocio redondo, porque la víctima no tenía familia ni nadie más que pudiera reclamar esa vivienda. Pensó que, con deshacerse del hombre, le bastaba para usurpar la casa y quedársela”, finalizó la fuente del caso.

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