Una víctima del cura Justo José Ilarraz, a quien se juzga por el presunto abuso de siete chicos, se descompensó en la segunda jornada del juicio en los tribunales de Paraná, al reconstruir, frente al jurado y al sacerdote, los sometimientos que sufrió en el seminario donde se desempeñaba como precepto.

Al cura se lo juzga en la causa caratulada “Ilarraz, Justo José sobre promoción a la corrupción agravada”, en la que está acusado de haber abusado de siete adolescentes, de entre 10 y 14 años, que cursaban en el seminario.

Como el testigo sufrió un ataque de asma, el tribunal pasó a cuarto intermedio para que el joven fuera asistido por un equipo de urgencia del Poder Judicial local.

Ilarraz llegó esta mañana a los tribunales para la segunda jornada del juicio, enfundado en un saco azul, acompañado por su hermano y por su abogado defensor, Jorge Muñoz y, tal como lo hizo ayer, se negó a dar declaraciones a la prensa.

Hoy, el testigo se descompensó al momento de narrarle al tribunal los hechos que vivió en el seminario y bajo la tutela de Ilarraz

"Comenzó con un ataque de asma. Se descompuso. Por eso el tribunal decidió pasar a un cuarto intermedio para que lo viera el médico forense, porque no podía respirar”, precisó al término del episodio el abogado querellante, Marcos Rodríguez Allende.

Para el abogado, la descompensación del testigo “habla a las claras de los síntomas que todos han demostrado respecto a los abusos sufridos de parte del imputado. Este no es un caso aislado. Los tres testigos anteriores rompieron en llanto y estuvieron quebrados”.

Walter Rolandelli, también querellante en la causa, dijo que las de ayer “fueron tres testimoniales muy duras, se nos caían las lágrimas por las historias de esos tres niños que eran en esa época, eran chicos de campo, de aldea que venían con muchas ilusiones y fe en la Iglesia y se encontraron con esto”.

Ayer, en la primera jornada del juicio hubo escenas de dolor y llanto en la sal. del juicio que se sustancia a puertas cerradas. 

Hernan Rausch fue el primero en declarar y al hacerlo acusó a la Iglesia de “haberse cagado en su mamá”, una mujer de profunda fe y convicción cristiana, según contó Fabián Schunk, otro de los testigos que declaró en al primera jornada del juicio y que ratificó ante el tribunal su acusación contra el cura al que culpó de haberlos “despertado” sexualmente a la edad de 12 años.

Además, el abogado Rodríguez Allende pidió al Tribunal dar con el paradero de otro seminarista, cuyo nombre no figura en el expediente, quien, según las declaraciones de otro testigo también habría sufrido abusos por parte del cura.

El tribunal, compuesto por los jueces Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel, confirmó ayer que el juicio se sustanciará a puertas cerradas pero, en cambio, será público el adelanto de sentencia.