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Les hicieron creer que cobrarían una pensión, pero ahora deben 100 mil pesos al banco

La víctima siguió las instrucciones telefonicas de unos estafadores que simularon ser empleados de un organismo oficial. El final de la operación fue todo lo contrario a lo que esperaban.

Una jubilada de 72 años y su hijo de 47 fueron víctimas de una banda dedicada a la modalidad criminal conocida como “cuento del tío”, que los estafó a través de una llamada telefónica en la localidad santiagueña de Pozo Jume, en el departamento de Río Hondo.

Los estafadores simularon ser empleados de un organismo oficial y se comunicaron con el hombre para avisarle que tenía que cobrar una pensión. Sin embargo, el plan consistía en obtener las claves home banking y token de la madre, pedir un préstamo a su nombre y transferir los 100 mil pesos a otra cuenta.

De acuerdo al relato de los damnificados, el menor de ellos recibió un mensaje de parte de una persona que le habría hecho creer que le correspondía recibir 90 mil pesos de una pensión no contributiva que habría tramitado.

 

Debido a que no contaba con una tarjeta de débito propia, se la pidió a su mamá, quien le cedió el plástico para poder concretar la operación, aunque el final fue todo lo contrario a lo que esperaban y ahora deben afrontar el pago de una deuda importante de dinero ante la entidad bancaria.

El hecho fue denunciado por Orfelia Beatriz Lescano (72), quien reveló que le prestó la tarjeta a su hijo Horacio Mafey (47) para que pueda recibir el depósito de la supuesta pensión. No obstante, el peor error fue confiarle la clave personal a los delincuentes.

Es que luego de dirigirse a un cajero automático ubicado en Villa Balnearia guiado por los ladrones, Mafey siguió las instrucciones por teléfono para realizar las operaciones.

Sin sospechar que se trataba de una maniobra fraudulenta, esperó varios minutos por recomendación de los timadores hasta que volvió a ingresar a su cuenta para verificar si se había realizado el depósito, pero la tarjeta ya estaba bloqueada.

 

Eso les llamó la atención y se dirigieron hasta la sede bancaria, donde les informaron que se había requerido un préstamo de 100 mil pesos a nombre de Orfelia Lescano y que ese monto se había transferido a otra cuenta.

Se trata de una modalidad delictiva que existe hace muchos años, pero cuyo auge explotó con la pandemia y el origen de bandas integradas por malvivientes que antes operaban de otra manera y con el aislamiento obligatorio dejaron de lado los robos para dedicarse a las estafas.

De acuerdo a un informe presentado por el Observatorio de Cibercrimen y Evidencia Digital en Investigaciones Criminales de la Universidad Austral (Ocedic), las denuncias por estafas virtuales aumentaron casi un 200% en los tres primeros meses de este año en comparación con el mismo período de 2021.

De acuerdo a estas estadiscticas, se trata de un modus operandi criminal que llegó para quedarse y cada vez se cobra más víctimas en el país.

Muchos de estos grupos, cuentan con la cooperación de un cómplice interno en el banco, debido a que poseería una base de datos para elegir a sus víctimas.

En este caso, la causa es investigada por el fiscal Emanuel Sabater, quien dispuso la concreción de medidas en busca de determinar la identidad de los responsables de la estafa.

 

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