COMPLICADOS

Muerte del anestesista: quiénes son Delfina Lanusse y Hernán Boveri, los médicos acusados de robar farmacos

Ambos son profesionales de la salud acusados de sustraer propofol y fentanilo para usarlos en fiestas privadas. Un médico murió por sobredosis y los fármacos los llevaron hasta ellos.

Hernán Boveri y Delfina Lanusse son los dos médicos del Hospital Italiano de Buenos Aires acusados de robar fármacos vinculados a la muerte de Alejandro Zalazar, anestesista de 31 años hallado sin vida en su departamento de Palermo el 20 de febrero.

El primero es anestesiólogo de planta del Hospital Italiano, con una trayectoria consolidada dentro de la especialidad. Participó en foros científicos de primer nivel como TIVAmérica y EuroSIVA, y fue referente en jornadas nacionales e internacionales de anestesiología.

Ese perfil académico le daba peso dentro de la comunidad médica. También le daba acceso directo y cotidiano a los fármacos que hoy son el centro de la investigación.

Tras confirmarse que los anestésicos hallados en el domicilio de Zalazar provenían del hospital, Boveri presentó su renuncia. La institución lo desvinculó formalmente "por robo de estupefacientes".

Fue indagado el 25 de marzo vía Zoom. Eligió no declarar y anunció que presentaría un escrito en su defensa. 

Por su parte, Lanusse, conocida en su entorno como "Fini", tenía 31 años y cursaba el tercer año de la residencia de Anestesiología en el Hospital Italiano, donde ingresó en septiembre de 2023.

Se recibió de médica en la Universidad Austral, donde entre 2021 y 2023 realizó prácticas clínicas, tutorías académicas y procedimientos anestésicos. Antes de volcarse a la medicina había pasado por carreras de negocios en la Universidad Di Tella y en San Andrés.

En redes sociales mostraba una vida activa: videos en TikTok, momentos cotidianos y publicaciones sobre su formación. Ese perfil público quedó bajo la lupa cuando estalló el caso.

Fue indagada el 18 de marzo vía Zoom. A diferencia de Boveri, realizó un descargo verbal ante el juez, aunque según fuentes judiciales no aportó elementos sustanciales vinculados al fondo de la investigación. También anunció un escrito defensivo.

En el centro de la causa

El 20 de febrero, personal policial y del SAME encontraron a Alejandro Zalazar sin vida en su departamento. Había una vía intravenosa colocada en el pie derecho, frascos de propofol y fentanilo y material descartable de infusión. Sin signos de violencia.

La autopsia determinó muerte por sobredosis de propofol y fentanilo, dos anestésicos de uso exclusivo hospitalario que, fuera de control clínico, pueden provocar depresión respiratoria severa y paro cardiorrespiratorio en minutos.

El Hospital Italiano denunció el faltante tres días después. El análisis de trazabilidad de los fármacos apuntó a Boveri y Lanusse como los presuntos autores del robo. El 12 de marzo se realizaron tres allanamientos que confirmaron el origen hospitalario de las drogas.

Las "Propo Fest" y los "viajes controlados"

En paralelo, comenzaron a circular audios de WhatsApp que describían la existencia de fiestas privadas conocidas como "Propo Fest": reuniones cerradas de médicos donde se administraban propofol y fentanilo con fines recreativos y sexuales, usando bombas de infusión hospitalarias.

Según esos testimonios, funcionaban como "viajes controlados": el participante pagaba una suma, era sedado y quedaba bajo la supervisión de un "controlador" que debía intervenir si aparecía una apnea. "Todo el material que usaban era del hospital", señalan los audios.

La Fiscalía investiga si, además del robo, hubo comercialización de esos servicios en un circuito cerrado. Los audios aún no integran formalmente el expediente, pero orientaron las pesquisas desde el inicio.

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