Por Roberto Tassara
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Pero el retorno del líder fue mucho más: demostró que el presidente derrocado en 1955 no estaba resignado a morir lejos de su patria, si bien en España vivía cómodo y aquí lo esperaba un desafío enorme.

Su vuelta al país fue, también, la mejor respuesta al envalentonado presidente de facto de aquellos días, general Alejandro Lanusse, quien había dicho que a Perón “no le da el cuero” para retornar.

Su retorno en aquel mediodía lluvioso descolocó al último dictador de la “Revolución Argentina”, y más adelante decepcionaría a quienes no creían que fuese capaz de volver “como prenda de paz” entre los argentinos, tras 18 años de forzoso e injusto exilio.

Lucha interna

Al patriótico sacrificio de su tranquilidad y su salud que Perón aportó al volver, se sumaba el legendario sacrificio de quienes habían luchado en la Resistencia por su regreso. Aquellos jóvenes fundadores de la Juventud Peronista, como el después desaparecido Felipe Vallese, como Envar El Kadri y el aún sobreviviente Jorge Rulli, entre muchos otros. Y después, los combatientes de las organizaciones político-militares, que intentarían monopolizar los méritos de la militancia. Y también los militantes gremiales y sociales, y la clase media harta de los milicos. Todos ellos (y ellas) habían hecho posible el retorno del ex mandatario, la concreción de la fantasía del “avión negro” que lo traería de regreso al país.

El Perón que volvió

El Día de la Militancia fue el día del regreso del líder, su mejor resultado, su victoria más alta. Un Perón agobiado por el vuelo, pero entero, ovacionado por la multitud juvenil que lo acompañó a su casa de Vicente López. Hasta un impensado Ricardo Balbín, el líder radical que fuera su más enconado rival de otros tiempos, se movilizó hasta allí y saltó un cerco para ir a saludarlo. 

Es que Perón volvía con un pensamiento y una sensibilidad actualizados. Por eso, a la militancia que había luchado por su regreso la invitó a que se sumara a la “reconstrucción” del país, sin odios ni rencores. Lamentablemente para el peronismo, y para el país, no fue escuchado.