La Unión Obrera Metalúrgica, liderada por Antonio Caló, vivió ayer una tensa negociación con las cámaras empresarias y el gobierno a través del Ministerio de Trabajo. En una nueva audiencia paritaria, en la sede de la calle Callao, las partes intentaron acercar sus posturas aunque la traba estaría en la cartera de Jorge Triaca

La pretensión sindical es llevar el salario inicial a $17.500, en tanto que el resto de las categorías deberían poder contener en sus ingresos el valor de la canasta familiar. A la hora de establecer el talle de la hora/labor, Caló había resaltado que ningún trabajador de su organización podía percibir por ella menos de lo que cuesta un kilo de pan.

El sector industrial que cobija la UOM integra el bloque industrial que más sufrió la corrosión y la merma de consumo, con el dato duro de que desde fines de 2015 a la fecha se perdieron más de 30.000 empleos. La discusión salarial de los metalúrgicos volvió a ser referencial. No en la graduación de años anteriores, cuando significaba una suerte de orientación para otras organizaciones sindicales, sino en esta edición 2018 respecto de las dificultades que deben sortear los jefes gremiales para, por un lado, "perder por poco" frente al incremento sostenido y sin frenos de los precios, como también para superar la vara del 15% que estableció el gobierno, con algunas excepciones como Aceiteros, Utedyc, Bancarios y según se vislumbra por antecedentes Camioneros en que ya abrochó un bono de $9.500 con los empresarios de ese sector transportista.

Una de las últimas ofertas empresarias fue del 12% en tres tramos de 6%, 3% y 3% entre abril y noviembre, respectivamente.