Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

En la anterior semana hubo una foto que para varios pasó inadvertida pero que intenta imaginar una unidad peronista que hoy no se da en un partido atravesado por una grieta profunda: a favor o en contra de Cristina Fernández de Kirchner.

Ocurrió en oportunidad de un homenaje a Antonio Cafiero, en San Isidro, con motivo de cumplirse el 30º aniversario del triunfo del peronismo en la provincia de Buenos Aires, en septiembre de 1987. La foto unió a personajes que abrevan en el cristinismo, el randazzismo y el massismo, tres vertientes del peronismo que hoy están alejadas por motivos varios.
 

El homenaje a Cafiero convocó a dirigentes de distintas vertientes del justicialismo.


Luego de la foto, varias voces comenzaron a decir en voz alta lo que muchos perciben desde hace tiempo: la unidad ya no es una opción, sino una necesidad vital.

El peronismo comprendió muchas cosas a lo largo de la historia, pero ahora, recientemente, entendió que está perdiendo su principal valuarte: la provincia de Buenos Aires. Ya María Eugenia Vidal arrebató en 2015 varias intendencias históricamente peronistas. Y ahora, en las PASO, si bien Cristina se impuso por un margen muy estrecho, Cambiemos logró un buen caudal de votos. Incluso, en mucho distritos, si bien ganó el peronismo en las PASO, mejoró su elección de hace dos años. Estas señales son analizadas con mucha alarma por todas las vertientes del peronismo: a Cambiemos ya no lo está votando sólo el público “gorila” -como ellos mismo lo definen- ni los independientes. También lo está votando mucha gente que durante años votó al peronismo.

Tanto el matancero Fernando Espinoza como el tigrense Julio Zamora, hombre de Sergio Massa, salieron a decir que el peronismo, luego de octubre, tiene que confluir en la unidad en la provincia de Buenos Aires. "Sin duda, después de las elecciones de octubre, vamos a ir a una gran unificación de los bloques legislativos peronistas que funcionan tanto en el Congreso como en la Legislatura bonaerense", anticipó Espinoza. Zamora aportó desde el Frente Renovador: "Entre los peronistas y quienes tenemos una historia en común vinculada al peronismo no dejamos de pensar que es necesaria la unidad de fuerzas y una oposición que sea alternativa al gobierno de Macri".

Claro que para que esta unidad sea posible tienen que pasar muchas cosas. En primera instancia, hay muchos en el peronismo que manejan la hipótesis de que Cristina puede perder en octubre. Si esto ocurre, comenzará un espacio de discusión rumbo a un nuevo liderazgo. En un escenario interno con Cristina relegada, Massa puede volver y sentarse a hablar con los gobernadores e imaginar el neoperonismo que intentará dar batalla por la presidencia en 2019. Todo dependerá de Cristina. Si gana, tendrá la potestad de designar a sus sucesores. O seguir ella en el centro de la escena. Si pierde, sobrevendrá la esperada renovación que hoy tiene muchos soldados y ningún general.