La mesa redonda de caballeros en el salón Scalabrini Ortiz del Palacio de Hacienda fue el gesto político de la semana hacia adentro y afuera del país. El anfitrión y designado coordinador del equipo económico, Nicolás Dujovne, formalizó frente a sus pares ministros el plan de contención de cara a 2019, con un único eje vector: "acelerar" para reducir el gasto público. El programa que incluye negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) impactó de lleno en la mirada ciudadana y así lo confirma una encuesta a la que accedió Crónica: el 76% evalúa de forma negativa la situación económica, mientras el 62% es pesimista respecto al futuro.

El último miércoles, Dujovne transmitió formalmente a los ministros convocados qué se espera de ellos. El objetivo inmediato es contener los efectos de la tormenta financiera en la que se evaporaron 10.000 millones de dólares de reservas del Banco Central. El método será darle velocidad a todas las medidas necesarias para reducir el déficit fiscal y la estrategia, demostrar un manejo más eficiente del presupuesto de cada ministerio.

Participaron los ministros Luis Caputo (Finanzas), Jorge Triaca (Trabajo), Andrés Ibarra (Modernización), Rogelio Frigerio (Interior), Francisco Cabrera (Producción), Luis Etchevehere (Agricultura), Juan José Aranguren (Energía). Acompañaron, los cuestionados vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, y concurrieron dos representantes de las carteras de Turismo y Transporte. Para el próximo encuentro, cada ministerio deberá presentar su plan para achicar el gasto, desde insumos a puestos de trabajo.

A largo plazo, Macri necesita recuperar la credibilidad externa e interna. La mesa del miércoles, fue un fuerte mensaje a los mercados internacionales que exigían un ministro de referencia y un mensaje de cooperación con el Banco Central. Aunque en el final de esta semana hubo divergencias en las declaraciones sobre mantener o no la tasa de referencia al 40%. "Las tasas no van a bajar rápido", aseguró el presidente del Central, Federico Sturzenegger, a contramano del ministro coordinador.

Hacia adentro, recuperar respaldo no será tarea fácil. De acuerdo con la medición que la consultora Reale Dalla Torre (RDT) realizó entre el 15 y el 19 de mayo, la confianza en la gestión del gobierno nacional va en picada. Mientras un 14,40% "aprueba mucho" y un 22,50% "aprueba algo", un 18,70% "desaprueba algo" y un 44,40% "desaprueba mucho". La diferencia entre la primera cifra que podría considerarse el "adherente duro" a Cambiemos no llega ni a la mitad de que podría entenderse como el "opositor duro".

Al segmentar por región la evaluación de la gestión, en Provincia de Buenos Aires la aprobación es del 31,60%, en Capital Federal del 34% y en el interior es del 41, 57%.
La vuelta al Fondo

Producto del contexto turbulento, la agenda del Ejecutivo tomó velocidad. Hay reuniones en Casa Rosada y en la Quinta de Olivos a toda hora. De la mesa chica (Pro originarios), de la mediana (segunda línea de confianza del Presidente) y de la grande (aliados y oposición dialoguista). Allí se discuten la devaluación del 25% de la moneda nacional en el último mes y medio, su impacto en los precios internos, los aumentos de servicios públicos para los próximos meses, y cómo va a impactar ese combo en la inflación. En paralelo, debaten qué tan pasajera es la tormenta financiera y cómo enfrentar los próximos vencimientos de Lebacs. Para terminar de contribuir al malestar social, la mesa chica definió el pedido de auxilio financiero al FMI. En tanto, no descartan suspender la rebaja de las retenciones a la soja.

Los encuestados por RDT, que comprenden un campo de 1.181 casos recogidos en un 100% en redes sociales (Facebook 93%, Google 4,4% e Instagram 2,6%), fueron contundentes al rechazar la vuelta al organismo multilateral de crédito.

Del total, el 69,7% se muestra en desacuerdo con esa decisión y el 43,2% considera que las causas de la decisión responden a errores del gobierno nacional. Sólo el 6,7% de los consultados, aseguró desconocer que se iniciaron negociaciones para pedir un préstamo stand by al FMI.
 

Intención de voto

En el verano, la mayoría de las encuestas daban tranquilidad al gobierno. Si bien la reforma previsional le significó una fuerte caída de su imagen positiva, aún no se modificaban los números de la oposición. Había tiempo para recuperarse de medidas antipáticas como el cambio de fórmula para ajustar jubilaciones. Pero la coyuntura económica, podría no darle margen al gobierno de volver a conquistar al electorado como lo hizo en 2015 y 2017. Según la medición "por espacio", Cambiemos lidera la intención de voto con el 30%, le sigue el kirchnerismo con el 22,30%, luego el "peronismo no kirchnerista" con el 10%. El acercamiento entre dirigentes del segundo y tercer espacio preocupa al gobierno que ya estaría pensando en la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, como candidata. El as de Cambiemos, supera en términos de "confianza" por 8 puntos porcentuales a Macri.

"Nosotros no necesitamos encuestas para saber que a partir de estos sucesos, muchos argentinos tienen incertidumbres y temores y se preguntan si este esfuerzo valió la pena, nosotros lo recibimos de la calle y nuestra responsabilidad es enorme", aseguró esta semana Dujovne sobre el clima social.

La buena relación de Dujovne con el Fondo, lo convirtió en el elegido del Presidente para coordinar la etapa que se viene. Será tarea de otros amarillos ver cómo la prioridad de reducir el déficit fiscal (es decir, un recorte generalizado de los gastos del Estado) sin modificar los beneficios impositivos a un sector del agro y las mineras, con inflación proyectada en al menos 24% promedio para el año y sin discusión de reapertura de paritarias salariales selladas en 15%, le da el aire suficiente a Cambiemos para recuperar credibilidad y alcanzar la ansiada reelección.