Por Roberto Di Sandro 
rdisandro@cronica.com.ar 

El Decano 72 años en la Casa Rosada 

Se cumplen este martes  48 años del regreso del General Juan Domingo Peron al país, luego de haber sido derrocado por una revolución sangrienta un 16 de septiembre de 1955 que dejó como saldo más de 300 muertos de un pueblo leal que dio su vida y convirtió el 17 de Noviembre en el Día del Militante.

Cuando debió sufrir la tremenda amargura de abandonar el país por la sangrienta acción de los grupos militares antipatria, el pueblo quedó desprotegido durante 18 años, esperando el momento de volver a tener a su líder para reconquistar la alegría que se sintió durante sus dos primeras presidencias.

Este martes, al conmemorarse ese momento histórico que el pueblo trabajador y muchos otros sectores recuerdan para siempre, se esperan numerosos actos en diferentes rincones de la patria que rendirán el homenaje a uno de los grandes hombres de nuestro país que fue tres veces Presidente de la Nación.

Sin duda, en estos tiempos las nuevas generaciones se abrazan a su figura pero no con la fuerza que merece el gran líder sino en medio de pensamientos encontrados que no supieron expresar la integridad y lealtad de ese hombre que representó y representará una de las personalidades relevantes dentro de las vivencias políticas en cualquier época de la historia mundial.

La emoción de un pueblo
Ejercía la primera magistratura un gobierno militar presidido por el general Alejandro Agustín Lanusse, quien le permitió el regreso en ese mes de noviembre de 1972 y debió custodiarlo durante el tiempo que permaneció en el país. Desde la Casa de Gobierno se tomaron todas las medidas cuando llegó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, Ministro Pistarini.

Recuerdo que en una especie de tándem informativo me mantuve en contacto con uno de los hombres del peronismo de lealtad absoluta al general como Lorenzo Pepe, quien sufrió cárcel como dirigente gremial y mucho. tropiezos en su vida civil. 18 años después el gran líder retornaba a su patria y lo recibía un pueblo fiel y consustanciado con el anciano general.

Lorenzo Pepe estuvo en el lugar del retorno y contó que las medidas extremas fueron adoptadas cuando el avión aterrizó. No bien llegó lanzó un mensaje donde señalaba: “Como en los viejos tiempos quiero pedir a todos los compañeros de antes y de ahora que dando el mejor ejemplo de cordura y madurez política, nos mantengamos todos dentro del mayor orden y tranquilidad. Mi misión es de paz y no de guerra”.

Miles y miles de peronistas se lanzaron a las calles en medio de una fuerte llovizna y algunos lograron cruzar el Río Matanza a pesar de las extremas medidas de seguridad adoptadas.

Un solo grito: Perón
Todo fue emocionante. En el avión 154 hombres y mujeres, entre ellos 22 presidentes de diferentes núcleos del Partido Justicialista, miembros retirados de las Fuerzas Armadas; de la CGT; de las 62 Organizaciones; del empresariado; ex funcionarios; ex legisladores; científicos; artistas; profesionales; sacerdotes y deportistas acompañaban al general Perón en su retorno. El gabinete del gobierno de facto, en tanto, estaba reunido en la Casa Rosada siguiendo las alternativa de todos los movimientos que convergían en el Aeropuerto Internacional.

El propio Presidente de facto tomó la hora en que aterrizó el avión: 11.20. El DC-I de Alitalia aterrizó en suelo argentino. Debió permanecer detenido en el lugar por espacio de un tiempo hasta que se ordenó su liberación y pudo bajar, mientras las calles vibraban al compás de la Marcha Peronista.

En todos los lugares de la patria, la simbólica Marcha se hizo oír con fuerza a través de diferentes instrumentos y voces. Con fuerte emoción en su rostro Lorenzo Pepe se acercó para saludarlo. El general Sánchez de Bustamante, según nuestros propios datos, siguió desde la terraza con largavistas el arribo y dirigiéndose a un funcionario de su comitiva apuntó: “y vin...”.

Creía que el general se había convencido de regresar porque Lanusse -recuerden- marcó aquella famosa frase: “No le da el cuero”. Al contrario. Sonrió cuando se expresó ante la presencia de muchos militares que dieron el verdadero brillo que merecía la celebración de ese nuevo día, convertido para todos los tiempos en el Día del Militante.

Momentos especiales
En su relato a un grupo de compañeros, Lorenzo Miguel contó que Perón permaneció retenido en el hotel de Ezeiza hasta la madrugada del día siguiente, circunstancia en que lo liberaron y pudo dirigirse a la casa de la calle Gaspar Campos en Vicente López, donde se le habían preparado comodidades lógicas para descansar y mantener todas las entrevistas que le habían prefijado.

El 17 de noviembre fue el día que puso fin a las luchas de la gloriosa Resistencia y fue el día en que el General sintió que se le hacía una reparación histórica, después de tanta difamación y tanto escarnio, y se producía la jornada del gran triunfo popular del Movimiento Justicialista.

Ese largo período del exilio Juan Peron dio a conocer una serie de pensamientos sobre los movimientos que se advertían en la Argentina por la falta de apoyo al pueblo y diferentes cuestiones que sirvieron para unificar a los sectores que esperaban su regreso definitivo y lograr la pacificación definitiva del país.

Juan Peron volvió y ganó las elecciones para sentarse nuevamente en el sillón de Rivadavia por tercera vez. Obtuvo un triunfo espectacular que superó el 62 por ciento de votos. Además dejó de lado aquella frase de “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista” y la cambió por lo que sentía en su nueva etapa comandando a la Argentina: “Para un argentino no hay mejor que otro argentino” y se abrazó con su eterno rival Ricardo Balbín.

Fusionó acaso todos los sectores políticos, pero no pudo mantener esa premisa de buscar una unión definitiva. Sectores que se aproximaron al Justicialismo no supieron comprenderlo. Y la división continúa este martes, pero con signos más marcados. De cualquier manera el Día de la Militancia será conmemorado hoy con un gran acto en el Instituto de Investigaciones Juan Domingo Perón que preside Lorenzo Pepe.

Allí, con la presencia de altas autoridades y representantes de diferentes sectores políticos y del quehacer nacional, este gran dirigente social recibirá una gran plaqueta por su lealtad y su fecunda tarea de buscar la unidad de todos los argentinos a través, siempre, de las relevantes frases del gran líder argentino que siempre hizo llegar al pueblo su cariño y su satisfacción por no haber resignado nunca sus principios de lealtad a la patria, a la fidelidad de su pensamiento y a la búsqueda permanente de amor y sentimiento de un pueblo que nunca lo olvidará.

Lorenzo Pepe pronunciará un mensaje para extender ese sentido de lealtad que le confieren a él a todos los que día a día luchan con fe en el trabajo por una gran Argentina como lo quiso Juan Domingo Perón.