Aprender, capacitarse y generarse su propio ingreso con el afán de salir adelante o, mejor dicho, transformar sus realidades a pesar del contexto. Ese es el camino que prefieren emprender jóvenes y adultos que buscan incorporarse o reinsertarse en el mercado laboral a través de diferentes opciones, sumándose a cursos de capacitación o creándose su propia salida laboral. Motorizados por una necesidad, pero también por su deseo de enriquecer sus conocimientos y experiencias, desarrollando diferentes oficios.

“Pensamos que con las donaciones de alimentos el problema va a seguir. Así creemos que iremos transformando”, señaló Ángel de la organización Centro Hoy Para Mañana, la cual puso en marcha una cooperativa de herrería y un taller de cocina. Al respecto, el representante de dicha entidad argumentó que “nos juntamos con los vecinos, les propusimos nuestra idea y a la vez les preguntamos si les faltaban alimentos y nos dijeron que se la rebuscaban con la comida. Entonces nos preguntamos: ‘¿Para qué seguir con la olla?’, porque en el fondo no resuelve nada. Por eso, nos volcamos a generar emprendimientos y así surgió la cooperativa de herrería. Cuando arrancamos, no teníamos nada, pero nos juntamos una vez a la semana dos horas, así apareció alguien que tenía las herramientas, y por eso pusimos manos a la obra con la fabricación de palas, y las vendimos. Ahora vamos a construir una galería en una casa”.

 

 

Dicha iniciativa se denomina Crecer, es gratuita, y también incluye un curso de gastronomía, que se dividirá en cuatro grupos de cinco personas y se iniciará luego del Día del Niño. Las actividades se desarrollarán una vez por semana en la casa de Silvana, en la localidad bonaerense de Moreno, quien les transmitirá a sus aprendices sus conocimientos en la elaboración de pastas, budines y tortas, principalmente.

En las primeras dos semanas, lo elaborado en clase se lo llevarán a sus casas. Posteriormente, cada integrante cocinará en el curso los pedidos de sus potenciales clientes. En referencia a esta propuesta: “A lo que apuntamos es a que la gente se capacite y aprenda para una salida laboral. Lo que proponemos genera ingresos, no digo que se van a hacer millonarios, pero sí les servirá para vivir. La idea es que la gente no espere tal día para cobrar un plan o ir a buscar comida a una olla, sino que obtenga su ‘platita’ de su propio sudor. El emprendimiento gastronómico siempre genera recursos”.

Elaboran viandas para los que menos tienen.

En los centros de formación laboral que se desarrollan en la órbita del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires se capacitó Oscar, impulsor de la Red de Acción Solidaria. Esta nació en tiempos en los que el trueque había llegado a su fin, y no así las necesidades básicas de muchos vecinos en Altos de San Lorenzo. En principio, brindaron asistencia alimentaria, pero su accionar benéfico se extendió enormemente durante las inundaciones de abril de 2013 en La Plata. Semejante e impactante experiencia, en la cual murieron algunos integrantes de la organización, desencadenó la puesta en marcha de diferentes talleres, de cocina, de soldaduras, de carpintería, de maestro pizzero, entre otros. Estas iniciativas se consolidaron en tiempos de pandemia, principalmente el vinculado a la preparación de alimentos, puesto que los cursantes confeccionan las 130 viandas, que se reparten a quienes no pueden acceder a una ración de comida.

 

 

En cada uno de estos espacios de enseñanza laboral, Paola, instructora de Oscar en el Centro de Formación 423, detalló que “hay personas que están en situación de vulnerabilidad, cuyas edades ya no son muy requeridas en el mercado laboral, y por ende apuntan a emprendimientos. Ellos ven que para salir de las necesidades que tienen deben rebuscársela como puedan. Por eso, quieren capacitarse, y así terminan con un curso y van al siguiente”.

Un gran ejemplo de ello representa Claudia, quien desde sus 18 años no cesa de trabajar, y mucho tiempo después continúa con el yugo laboral, cuidando abuelos y vendiendo dulces y conservas que ella misma prepara. En este sentido, ella dejó en claro que “hice de todo, soy un popurrí de trabajos; siempre pienso en hacer más”. Ese afán de buscar, pensar y planificar nuevas fuentes de ingresos no sólo es producto de su afán de trabajar, sino también de las necesidades, cada vez más urgentes. Al respecto, la mujer, que padece fibromialgia y una afección en la columna, remarcó que “trato de no quebrarme, sino de salir más adelante”.

El testimonio, de la misma forma que los impulsos reflejados anteriormente, es una muestra fidedigna del esfuerzo y la intención de una gran mayoría de afrontar las dificultades adquiriendo conocimientos laborales y emprendiendo diversos oficios que les permitan generar los ingresos para al menos vivir.

 

Por M.R.

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